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Para que se produzca una comunicación completa, un emisor emite un mensaje codificado, mediante un canal transmisor, para un receptor que lo decodifica y responde. Hay muchos factores que están implicados en que esto se produzca correctamente. Uno de ellos es el código lingüístico y otro la necesidad de respuesta por parte del receptor (ya que si no existiera, estaríamos ante un monólogo o aportación de información unidireccional).
La capacidad comunicativa en el ser humano es innata pero, por otra parte, las habilidades de comunicación necesitan que las aprendamos. Y en este apartado es donde se resalta la importancia de, por ejemplo, un buen coordinador en un equipo de trabajo, ya que cada persona tiene una percepción individual de la realidad, con tintes muy subjetivos y eso nos predispone hacia la forma de comunicarnos. Por ejemplo, vamos cada uno a pensar en un "campo". Unos pensarán en un campo de trigo, otros con hierba, otros en un campo de fútbol, otros en un campo de balonmano, etc. Como podemos ver, cada uno tiene su realidad y la interpreta de forma muy personal.
Es muy interesante saber cuáles son las características más importantes que tiene nuestra comunicación y cómo se comunican los demás, ya que dentro de un grupo, estas variables son determinantes y sería muy conveniente que, al menos, todos las conociéramos e incluso controláramos de la mejor manera posible.

En todo momento, en cualquier circunstancia, hemos de tener presentes los objetivos que, en el caso de la comunicación, se basan en relacionarnos con otros seres humanos, para compartir ideas, pensamientos, sentimientos, experiencias, etc.
| ¡Importante! . Para que se produzca una comunicación completa, un emisor emite un mensaje codificado, mediante un canal transmisor, para un receptor que lo decodifica y responde. |
Se trata de aquellas habilidades que toda persona interesada en mejorar su comunicación con los que le rodean ha de conocer y aplicar correctamente, conforme a la situación que se dé. Apoyan las relaciones personales y profesionales, pudiendo mejorar ambas.
La voz.
Se trata del elemento físico que permite la comunicación entre dos personas. Su importancia es muy elevada ya que puede variar el significado de todo. Es preciso tener presentes tanto el tono de voz, como la entonación, el ritmo, la articulación, etc. No es lo mismo comentar una idea gritando que haciéndolo de forma pausada, vocalizando bien y con un tono no muy elevado. Como podemos deducir, en ciertas ocasiones es más importante el "cómo" lo decimos, que el "qué" decimos. Pensemos por ejemplo en una conversación telefónica y la trascendencia que tiene la voz en este caso.
El lenguaje.
Si se sabe utilizar de forma positiva y con precisión puede abrir un campo muy interesante en cuanto a las relaciones interpersonales y grupales. Conocer al interlocutor, personalizar comentarios o buscar afinidades con el receptor, nos permitirá ganar muchos puntos en las relaciones personales.
La empatía.
Ponernos en el lugar del otro es una habilidad que el individualismo, egoísmo y competencia actual del mundo en el que vivimos ha dejado en un segundo plano, pero que es muy importante y cada día más valorado en todos los ámbitos, como el laboral. Por ejemplo, dentro de los equipos de trabajo, donde se busca la cooperación. Hay que ser cuidadosos con la empatía, ya que esta búsqueda del entendimiento del otro puede conllevar una implicación emocional, llegando en ocasiones a romper todos los aspectos positivos, por lo que es necesario saber cuáles son los límites.
La escucha.
Una cosa es oír y otra escuchar y, si realmente queremos que la comunicación sea correcta y efectiva, es preciso que aprendamos a escuchar de forma activa, lo que implica generar sinergias positivas con la otra parte, sabiendo cómo captar el interés del receptor apoyados en la generación de empatía.

La credibilidad.
Una persona creíble tiene un grado de confianza que simplemente refuerza cada palabra que diga. Hay que ser consecuente entre lo que se promulga y lo que se hace, ya que si decimos algo que luego no hacemos o simplemente es mentira, nuestra credibilidad se quedará por los suelos, y cualquier comentario posterior partirá de una duda razonable. Contrastar informaciones es importante y necesario antes de exponer cualquier opinión.
La confianza.
Hay que ganarla día a día y se considera uno de los puntos clave en toda relación personal y laboral, teniendo en cuenta aspectos relacionados con la credibilidad, sinceridad y competencia que demostremos. Si conseguimos una comunicación fluida, sincera y abierta, podremos alcanzar la confianza.
Siempre es bueno conocer técnicas que nos pueden permitir alcanzar efectos positivos en la comunicación con otras personas. Vamos a basarnos en las indicadas por el doctor Lair Ribeiro, que son las siguientes:
Palabra mágica.
Personalizar una comunicación indicando el nombre de la otra persona fomentará, si se hace correctamente, la confianza, ya que supone que recordamos su nombre, y a todo el mundo le gusta que sepan quiénes somos. En el ámbito laboral, dentro de los equipos de trabajo la importancia es similar, aunque a veces no se valore lo suficiente. Por lo tanto es muy recomendable retener el nombre de las personas que nos presentan, apuntándolo, recopilando tarjetas de presentación, etc.
Relativizar.
Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío, teniendo en cuenta la situación. Pero es necesario buscar una neutralidad y razonar lo máximo posible en todo momento, ya que en situaciones negativas nos ayudará a buscar las soluciones más adecuadas y en casos positivos podremos visualizar algún aspecto negativo que se puede ocultar ante la aparición de la euforia. Si comunicamos de forma natural, con sencillez y claridad, el receptor sentirá confianza y afinidad hacia nosotros.
Pedir y recibir.
No hagas nada que no te gustaría que te hicieran a ti. Es una frase muy sencilla pero que puede ilustrar este punto. Si somos capaces de crear un clima adecuado, cualquier petición formulada tendrá más opciones de llevarse adelante.
Observar.
Mirar antes de hablar es una regla que conviene respetar. Observar la forma de comunicarse que tiene nuestro interlocutor, sus gestos, voz, palabras utilizadas, etc., nos permite hacernos una idea de sobre quién tenemos delante. Así podremos adaptar nuestra forma de comunicarnos con respecto del receptor, buscando sinergias y partículas de colaboración.

Aserción.
Prejuzgar no es muy recomendable, pero en la mayor parte de las ocasiones es irremediable. Por ese motivo hay que buscar comunicaciones neutras, abriendo nuestras mentes y recopilando aspectos positivos, para generar un buen ambiente modificando nuestros pensamientos hacia la aserción.
Poder.
Una persona que demuestra un grado de autoestima y satisfacción elevadas, que es capaz de generar feedback positivos a la vez que aprende en todo momento, mostrando interés real por la otra parte, tiene muchas opciones de aumentar el poder que tiene sobre los demás.
Como podemos observar en los puntos anteriores, siempre hay estrategias muy simples que se pueden aplicar sin mucha dificultad y dan unos resultados óptimos y positivos.
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