Curso de Equipos de trabajo y liderazgo

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

    En los últimos años diversos estudios han destacado la importancia, cada vez mayor que están asumiendo los sentimientos y las emociones, dentro del ámbito laboral. Incluso existe la tendencia a creer que la verdadera inteligencia no la encontramos en el coeficiente intelectual, sino en las emociones.

    Vivimos con un reloj en la cabeza y en la vida, y cada vez más común que tanto en nuestra vida personal como laboral, lleguemos a situaciones límite, en las cuales un desequilibrio emocional puede afectarnos decisivamente si no lo sabemos controlar. Solucionar éstos problemas no es fácil y parte de ella la encontramos en el autoconocimiento que hemos comentado antes, unida a la utilización de las emociones de forma inteligente, que finalizará en un beneficio propio y a más largo plazo, de un grupo.


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¿POR QUÉ SOMOS COMO SOMOS?

    La respuesta a esta pregunta no es fácil, y hoy en día podemos encontrar varias opciones. Cómo puede ser que personas con un nivel cultural no muy elevado, problemas personales o aspectos negativos, responden ante los problemas que se le plantean de forma cooperativa, creativa e inteligente.

    Para responder a éstas afirmación, podemos pensar que el coeficiente de inteligencia tiene mucho que ver, y puede que sea verdad, pero no es el único punto de influencia. Como estamos comentando, otra respuesta interesante a ésta pregunta proveniente de la psicología y se centra en la inteligencia emocional y en el conocimiento de nosotros mismo, saber más sobre nuestros sentimientos, interpretarlos y plantear qué podemos hacer con ellos. Porque como se esta demostrando con trabajo y esfuerzo, la emisión de las emociones puede ser alterada.

                                 

    La inteligencia emocional empieza a ser considerada cuando en Estados Unidos, se plantean cuales pueden ser las respuestas ante la violencia existente en determinado ámbitos académicos, donde diversos alumnos adoptan actitudes radicales, con una violencia extrema que les lleva a atacar a sus compañeros, profesores, amigos e incluso a ellos mismos, con resultados trágicos. Hay algo que falla y es necesario saber qué es y corregirlo. La respuesta se encuentra en la falta de equilibro interno y externo de éstas personas, lo que estamos denominado Inteligencia Emocional, la importancia de los sentimientos y emociones toma relevancia.

    Hasta ese momento la inteligencia y su poder se valoraba principalmente por el test de inteligencia que se comenzó a utilizar por el psicólogo de la Universidad de Stanford, Lewis Terman, en el cual se determinaba que nivel tenía cada persona. En este caso cualquiera de nosotros tiene una serie de características y capacidades innatas y genéticas casi imposibles de modificar.

    Poco a poco se ha ido avanzando y la creencia en la perpetuidad de la inteligencia ha ido variando, con teorías como las del Dr. Howerd Gardner, de la Universidad de Harvard, que plantea siete tipos de inteligencia:

  • Inteligencia Lingüística: relacionada con las capacidad verbal, el lenguaje o las palabras.
  • Inteligencia Lógica: centrada en el desarrollo del pensamiento abstracto, la precisión y organización mediante pautas o secuencias.
  • Inteligencia Musical: relativa a las habilidades musicales y rítmicas.
  • Inteligencia Visual-Espacial: capacidad para integrar elementos, percibirlos y ordenarlos en el espacio-tiempo, para establecer relaciones metafóricas con ellos.
  • Inteligencia Kinestésica: pendiente del movimiento corporal, los objetos y reflejos.
  • Inteligencia Interpersonal. Capacidad para relacionarnos con otros.
  • Inteligencia Intrapersonal: abarca el autoconocimiento, autoconfianza y automotivación.

                                        

    Como podemos observar, hay dos tipos de inteligencia muy relacionadas con los aspectos sociales, por un lado la inteligencia Interpersonal, que nos permite sentir distinciones entre los demás, teniendo en cuenta su estado de ánimo, motivaciones o intenciones. Puede llegar incluso a descubrir aspectos que otras personas ocultan. Por otro lado tenemos a la Inteligencia Intrapersonal, donde vemos y distinguimos aspectos interiores, como los sentimientos o las capacidades, pudiendo en un momento dado interpretarlos y reorientarlos.

    Pero sin lugar a dudas, Daniel Goleman es el referente mas claro con respecto a la inteligencia emocional, desde que en 1995 escribiera el libro “La inteligencia emocional”, donde reune las conclusiones de varios estudios relacionados con la conducta y las emociones y los expone de una manera clara y sencilla. La definición que él emplea para Inteligencia Emocional es la siguiente: “Capacidad de sentir, entender, controlar y modificar nuestros propios estados anímicos y los ajenos. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.”

    Centrándonos en el ámbito laboral y continuando con el mismo tema, McClellan publico un artículo en el año 1973, en el cual elaboro un sistema para medir la excelencia, mediante la evaluación de las competencias. Teniendo presente que una competencia es un rasgo personal o conjunto de hábitos que llevan a un desempeño laboral superior o más eficaz. Si nos damos cuenta, éste punto lo relacionaremos con una idea muy actual en el ámbito de los Recursos Humanos, la Gestión por Competencias.

    Como vemos la inteligencia emocional aporta un nuevo enfoque en relación con los límites del coeficiente intelectual, que se identifica el coeficiente intelectual elevado y un rendimiento alto. Muchas de las personas que tienen un coeficiente intelectual por encima de la media fracasan o son mediocres en el ámbito académico o profesional, por lo que hay preguntas que éste coeficiente no resuelve, ya que es restringido a habilidades lingüísticas o matemáticas, sin tener presentes aspectos como las habilidades o destrezas que son mas valoradas por la Inteligencia Emocional.

                                  

    Como podemos apreciar, además de poseer un buen cociente intelectual, es muy conveniente desarrollar las habilidades emocionales positivas para las personas, ya que de ésta forma completaremos la capacidad humana del individuo, conociendo aspectos como la conciencia de uno mismo, la expresión emocional, la autonomía, confianza en uno mismo, actitud positiva frente a los demás, capacidad para escuchar o la aptitud para desenvolverse en grupo. Aspectos, todos ellos, muy interesantes tanto desde el punto de vista personal, como profesional. Existen instrumentos muy útiles para acercarnos a la inteligencia emocional, como el cociente EQ, que nos indicará como puede ser una persona en su vida profesional. Si es elevado, tenderá a entablar relaciones personales más estrechas, desempeñara funciones con mayor habilidad y podrá llegar a mejor salud, que otro compañero cuyo EQ sea bajo.

    Nos gustaría destacar dos factores relacionados con la importancia que ha adquirido la Inteligencia emocional en los últimos años. Por un lado los resultados relativos a las investigaciones sobre prácticas y comportamientos que han finalizado en resultados exitosos no solo en el ámbito laboral. Por otra parte, desde el ámbito puramente neurocientífico se han identificado procesos fisiológicos generador por emociones. Estos procesos generales de comportamiento que pueden ser controlados y modificados si tenemos conciencia real de lo que pasa y por qué.

    Vamos a adentrarnos un poco más en éste segundo punto, centrándonos en el ámbito neuroanatómico y psicológico.

    Partamos de que la emoción es un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica originada por una situación externa que se traduce en risas, llantos o gestos. Si nos damos cuenta, emoción en latín significa moverse, lo que se traduce en una tendencia a actuar, activada por impresiones grabadas en el cerebro o pensamientos cognoscitivos, que finalizan en un determinado estado fisiológico de nuestro cuerpo.

                                

    Los últimos estudios corroboran lo que estamos diciendo hasta el momento, la verdadera inteligencia no se mide por el Coeficiente Intelectual, sino por las emociones.

    La inteligencia emocional entiende que los impulsos son energía proveniente de nuestras emociones que se expresan mediante acciones. Quien no controla sus impulsos indica una voluntad débil y posiblemente una perturbación interior. Genéticamente recibimos unas sensaciones emocionales que determinan nuestro temperamento, pero las funciones cerebrales relacionadas con la actividad emocional son flexibles y adaptables, ofreciéndonos la oportunidad de controlar nuestra voluntad y mejorar el carácter.

    Para que quede un poco mas claro, cualquier de nosotros puede sentir en un determinado momento una tristeza muy grande, pero si es conciente de ello y consigue asimilarlo, puede expresarlo de una u otra manera, con violencia, llorando, mostrando seriedad, indiferencia, etc.

    Las emociones las encontramos en el sistema nervioso y se traducen en tendencias automáticas. Por lo que nuestras acciones finales dependerán tanto de los sentimientos que tenemos, como de los pensamientos que creamos, con lo que nuestras reacciones serán el cúmulo de un juicio racional y de las emociones que se expresan en forma de impulsos de acción automática.

    No es muy difícil darnos cuenta de cómo el cuerpo reacciona ante las emociones con respuestas fisiológicas, como cambio en el tono de la piel (palidez, sonrojar…), diferentes grados de respiración, pulso mas o menos acelerado, la postura, los gestos y movimientos corporales, etc. ¿Por qué palidecemos ante el miedo?, la respuesta es sencilla, ante esta sensación la sangre decide retirarse de la parte mas elevada del cuerpo, tendiendo a reforzar otras zonas previsiblemente más útiles (las piernas por si es necesario salir corriendo). También nos damos cuenta de que el cuerpo emite una respuesta hormonal ante la situación, llegando a un estado de inquietud y tensión, con la amenaza muy presente, evaluando cual puede ser la decisión más adecuada en ese momento.

                                    

    Si en vez de hablar del miedo, comentamos la felicidad, destacaremos que se trata de un aumento en la actividad de un centro cerebral, que disminuirá los sentimientos negativos recortando los estados generadores de preocupaciones, al mismo tiempo que aumenta la cantidad de energía. Con éstas premisas el cuerpo tiene sensación de reposo, entusiasmo y disposición para afrontar cualquier reto que se le presente, objetivos laborales incluidos. Pero realmente todo esto no es tan claro y sencillo, ya que existen las experiencias vitales o el medio en el que vivimos que determina en muchos casos la expresión final de nuestras emociones. No se asume igual la muerte de un ser querido en la cultura occidental, que en la oriental, por ejemplo.

    La Inteligencia Emocional deja bien claro que disponemos de una mente racional, en la cual pensamos y reflexionamos, y también una mente emocional, que es impulsiva y en ocasiones más influyente que la mente racional. Es evidente que de la coordinación de éstas dos mentes se producen las acciones que llevamos a cabo diariamente, por lo que cuanto más controlemos nuestras emociones mucho mejor nos ira. Por ejemplo, antes de entrar en un nuevo restaurante de moda pensaremos (estará lleno de gente, demasiada, seguro que el ser nuevo todavía no se come bien, etc) y posteriormente sentiremos algo. Acabamos de ver como las emociones positivas o negativas pueden ser provocadas desde el pensamiento inicial. Si nos dejamos llevar por las pasiones o sensaciones emocionales podemos estar seguros de que en algún momento vamos a tener situaciones negativas o muy negativas, muchas más que si aprendemos a controlar dichas emociones.

Hemos de recordar que los elementos principales de una emoción son:

  • Una situación determinada genera sentimientos, ideas o recuerdos.
  • Un estado de ánimo acorde con lo anterior.
  • La expresión orgánica de ese estado de ánimo mediante gestos faciales, corporales, risas, lloros, etc.

    Como hemos visto hasta ahora, el mundo de la Inteligencia emocional es cada vez más interesante e importante, y su aplicación en el ámbito laboral y más concretamente relacionándose con los equipos de trabajo supone un antes y un después con respecto a las teorías aplicadas con anterioridad.

¡importante!  La Inteligencia Emocional deja bien claro que disponemos de una mente racional, en la cual pensamos y reflexionamos, y también una mente emocional, que es impulsiva y en ocasiones más influyente que la mente racional.


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