Tratamientos del agua para su consumo

El acceso a agua de consumo para toda la sociedad es un objetivo a nivel mundial ya que dentro de los ODS planteados por Naciones Unidas en la Agenda 2030 encontramos el ODS 6. Agua y saneamiento, que busca garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.
En el año 2017, la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud determinó que debían controlarse los patógenos intestinales y las bacterias del género Legionella y añadirse seis parámetros químicos a los establecidos en la Directiva 98/83/CE del Consejo. Asimismo, se recomendó que tres compuestos, Bisfenol A, nonilfenol y ?-estradiol, representativos con propiedades de alteración endocrina, pudieran considerarse como referencias para evaluar la presencia de este tipo compuestos y la eficacia del tratamiento cuando sea necesario.
La Legionella pneumophila, fue descubierta en 1977 tras un brote de neumonía, es la causa de la legionelosis, una enfermedad que varía en gravedad. Su transmisión principal ocurre mediante la inhalación de aerosoles contaminados, generados por pulverizaciones y nebulizaciones de agua contaminada. También puede transmitirse por aspiración de agua o hielo contaminados, especialmente en pacientes hospitalizados. La legionelosis tiene un periodo de incubación de dos a 10 días, aunque en algunos brotes se ha registrado hasta 16 días. La enfermedad puede agravarse rápidamente en la primera semana si no se trata. La mortalidad se asocia a neumonía progresiva, insuficiencia respiratoria y/o insuficiencia multiorgánica.
La bacteria L. pneumophila suele encontrarse en sistemas acuáticos artificiales mal mantenidos, y su dosis infectante para personas vulnerables se presume baja. La transmisión se da principalmente a través de aerosoles de torres de enfriamiento, sistemas de agua y humidificadores. No hay vacuna contra la legionelosis. La prevención se centra en controlar la proliferación de la bacteria y reducir la difusión de aerosoles. Las medidas deben ir acompañadas de vigilancia médica y comunitaria para detectar casos.
Las pautas para prevenir y controlar la propagación de la Legionella están establecidas en el Real Decreto 487/2022, promulgado el 21 de junio, que establece los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis. Estas medidas son aplicables a las instalaciones que emplean agua en sus operaciones y generan aerosoles, lo que las hace potencialmente susceptibles de convertirse en fuentes de exposición humana a esta bacteria.

En el capítulo III del RD 3/2023, en la Sección 2.ª se recogen los Requisitos técnicos e higiénicos para el agua de consumo. En el Artículo 43 se detallan las Sustancias y medios filtrantes para el tratamiento de potabilización. En el Artículo 44 se exponen las características que debe tener cualquier material que entre en contacto con el agua de consumo.

Dentro de este RD se define lo que es la Estación de tratamiento de agua potable (ETAP) como un conjunto de procesos unitarios de tratamiento de potabilización, situados antes de la red de distribución y/o depósito de cabecera, que contenga más procesos unitarios de tratamiento que la filtración y desinfección. Incluidas las desalinizadoras (IDAM) y las plantas de tratamiento de abastecimientos propios no conectados a la red de distribución pública.

Tratamientos de potabilización

En función de la calidad inicial del agua se deberán realizar diferentes tratamientos de potabilización para conseguir que el agua sea potable. Algunos de ellos son:

Coagulación y floculación

Forzar la sedimentación. La adición de sustancias como sulfato de alúmina o polielectrolitos permite que partículas con idéntica carga eléctrica, que de manera natural se repelen y no sedimentan, se desestabilicen, coagulen y formen flóculos capaces de sedimentar.

Decantación

Separa por gravedad las partículas en suspensión que transporta el agua, consiguiendo un flujo de agua con la menor turbulencia posible, de manera que las partículas más densas decantan y sedimentan en el fondo. Las menos densas flotan y van a parar a la superficie, de donde se eliminan.

Filtración

Las aguas previamente decantadas se pasan por un medio poroso, quedando retenidas partículas sólidas en suspensión de diferentes tamaños en función de las características del filtro. En general no consiguen eliminar elementos disueltos como los contaminantes químicos, pero sí muchas sustancias que le dan turbidez al agua, incluso huevos de parásitos.
Los filtros más utilizados en potabilización son los de arena y los de carbón activado (estos últimos además pueden eliminar diversos contaminantes por un proceso químico llamado adsorción). Pueden ser filtros abiertos, que filtran por gravedad, o filtros cerrados, a presión.

Desinfección

Eliminar organismos patógenos. Es la fase más importante, ya que garantiza la eliminación de los microorganismos presentes en el agua que pueden causar gran número de enfermedades. Existen diversos métodos físicos (calor) y químicos (cloro, ozono, sales metálicas) para desinfectar el agua, pero el más utilizado en abastecimiento es la cloración, ya que es barato, sencillo, eficaz, tiene acción residual y fácil determinación. Se utilizan diversos productos tales como dióxido de cloro, cloro gas, hipoclorito sódico, hipoclorito potásico. Otro sistema de desinfección, aunque menos utilizado, es la ozonificación.
Con frecuencia se realiza una precloración, antes de la decantación, que sirve para oxidar la materia orgánica presente en el agua y disminuir su concentración. Posteriormente se realiza una postcloración que garantice la desinfección y la presencia de cloro en la red de distribución.
Tratamientos de las aguas