El impacto del Reglamento UE 2025/40 sobre envases

Autoría: María Elena Rodriguez Regadera

Veterinaria y ambientóloga especializada en seguridad alimentaria y salud ambiental.

Tiempo de lectura: minutos

Imagen de portada del artículo sobre el Reglamento Europeo de Envases

El nuevo Reglamento europeo de envases y residuos de envases ya está en vigor y abre un escenario de cambio para muchas empresas que fabrican, envasan, importan, distribuyen o comercializan productos envasados. Aunque su aplicación va a ser progresiva y las primeras medidas empezarán a aplicarse a partir del 12 de agosto de 2026, las decisiones que condicionan su cumplimiento suelen tomarse bastante antes.

En este artículo resumimos qué regula esta normativa, qué puede cambiar para las empresas, qué implicaciones prácticas conviene tener en el radar y cómo empezar a prepararse desde ya. También explicamos por qué esta materia puede convertirse en una necesidad formativa real para muchas organizaciones en los próximos meses.

Un cambio normativo que conviene mirar con tiempo

El Reglamento UE 2025/40 supone un paso más en la estrategia europea para reducir residuos y avanzar hacia una economía más circular. Pero, más allá del enfoque ambiental, lo relevante para las empresas es otra cosa: el envase deja de ser una cuestión secundaria y pasa a convertirse en un elemento cada vez más estratégico.

Hasta ahora, muchas organizaciones abordaban este tema principalmente desde la gestión del residuo. A partir de este nuevo marco, gana peso todo lo que ocurre antes: cómo se diseña el envase, qué materiales se utilizan, cómo se etiqueta, si puede reciclarse mejor, si incorpora material reciclado o si existen alternativas reutilizables.

Dicho de otra forma: ya no basta con gestionar bien el residuo; cada vez importa más justificar bien el envase desde su origen.

Qué cambia realmente para las empresas

El Reglamento introduce un enfoque más exigente sobre todo el ciclo de vida del envase. Y eso se traduce en cambios que pueden afectar a distintas áreas de la empresa.

Entre los aspectos que conviene revisar, destacan estos:

  • Diseño del envase: se refuerza la presión para reducir el envase innecesario y el sobreenvasado.
  • Reciclabilidad: los envases deberán avanzar hacia criterios de mayor aptitud para el reciclaje.
  • Contenido reciclado: especialmente en determinados envases de plástico, esta cuestión gana peso.
  • Etiquetado e información: la información al consumidor deberá ser más clara y armonizada.
  • Reutilización y refill: se impulsa el uso de formatos reutilizables o rellenables en determinados casos.
  • Materiales y sustancias: algunas soluciones actuales pueden quedar más cuestionadas o requerir revisión.

No todas las empresas tendrán que hacer lo mismo ni con la misma intensidad. Pero sí es previsible que muchas deban empezar a hacerse preguntas que hasta ahora no estaban sobre la mesa o no tenían tanta urgencia.

Qué tipo de decisiones puede obligar a revisar

El impacto de esta normativa no se limita a un departamento técnico. En muchas compañías puede afectar a decisiones vinculadas a producto, compras, operaciones, sostenibilidad, calidad o compliance.

Por eso, una de las claves está en entender qué tipo de revisión puede exigir internamente. Por ejemplo:

  • si el envase actual está sobredimensionado o utiliza más material del necesario
  • si ciertos formatos pueden complicar su reciclado
  • si será necesario cambiar parte del etiquetado o de la información al consumidor
  • si conviene revisar proveedores o especificaciones técnicas o declaraciones de conformidad
  • si algunos formatos de un solo uso pueden quedar en una posición más delicada
  • si hay que anticipar cambios en procedimientos, validaciones o criterios de compra

En muchas empresas, este tipo de decisiones no se resuelven rápido. Requieren análisis, coordinación interna y, en algunos casos, adaptación progresiva. Por eso esperar al último momento rara vez es la mejor opción.

¿A quién afecta?

No solo a fabricantes

Uno de los errores más habituales al abordar esta normativa es pensar que se trata de un asunto reservado a fabricantes de envases o a perfiles muy técnicos vinculados al cumplimiento ambiental. Sin embargo, el alcance real del Reglamento es bastante más amplio.

En la práctica, puede afectar a cualquier empresa que ponga en el mercado productos envasados, tome decisiones sobre el diseño, selección o presentación del envase, o dependa de terceros para envasar, distribuir o comercializar sus productos. Es decir, no hablamos solo de quien fabrica físicamente el envase, sino también de quien lo define, lo utiliza, lo personaliza o lo integra en su operativa comercial.

Por eso, esta normativa puede resultar especialmente relevante para empresas que:

  • fabrican productos envasados, ya que deberán revisar si sus formatos, materiales y soluciones de packaging encajan con las nuevas exigencias
  • comercializan o distribuyen productos con envase propio, aunque no produzcan directamente el envase
  • trabajan con marca blanca o packaging personalizado, donde la responsabilidad sobre el diseño o la presentación del envase puede ser mayor de lo que a veces se percibe
  • importan productos envasados, porque también tendrán que asegurarse de que esos envases cumplen con el nuevo marco
  • operan en ecommerce o logística, donde el sobreenvasado, el espacio vacío o la eficiencia del embalaje cobran especial importancia
  • necesitan alinear sostenibilidad, cumplimiento normativo y operativa, especialmente en sectores donde el envase tiene peso en la experiencia de cliente, en los costes o en la reputación de marca

Lo importante es entender que el impacto no siempre será igual para todas las organizaciones, pero sí puede obligar a muchas a revisar criterios que hasta ahora se daban por válidos. En algunos casos afectará más al diseño del envase. En otros, a la relación con proveedores, al etiquetado, a la selección de materiales o a la necesidad de anticipar cambios internos.

Por eso, el interés por esta norma no se limita al ámbito jurídico o técnico. También puede implicar a perfiles de:

  • dirección, cuando hay que valorar riesgos, prioridades y decisiones estratégicas
  • compras, si cambian las exigencias sobre materiales, proveedores o especificaciones
  • operaciones y logística, cuando el embalaje forma parte del proceso y condiciona costes o eficiencia
  • calidad, sostenibilidad o compliance, por su papel en la interpretación y aplicación del nuevo marco
  • RR. HH. y formación, cuando la empresa necesita preparar a distintos equipos para entender qué cambia y cómo puede afectarles

En definitiva, más que una normativa para especialistas, estamos ante un tema que puede interesar a cualquier organización que quiera anticiparse, reducir incertidumbre y tomar decisiones con más criterio en todo lo relacionado con sus envases.

El contexto español añade una capa más de complejidad

A este cambio normativo se suma una cuestión clave para muchas empresas: aunque el marco español sigue vigente, el nuevo Reglamento europeo no solo marca una dirección, sino que prevalece sobre la normativa nacional y resulta de aplicación directa en todos los Estados miembros.

Esto genera una situación de transición que puede resultar confusa. Por un lado, las organizaciones deben seguir cumpliendo con la normativa nacional actualmente aplicable. Pero, por otro, deben tener en cuenta que, ante cualquier posible conflicto o desalineación, el Reglamento europeo se impone y condiciona la interpretación y evolución del marco español.

En la práctica, esto sitúa a muchas empresas en un punto intermedio: necesitan entender qué exige ya el nuevo marco europeo, que será el referente obligatorio, mientras siguen de cerca cómo se adapta la normativa en España. Esta convivencia no implica un equilibrio entre ambas normas, sino un proceso de ajuste en el que la legislación nacional deberá alinearse progresivamente con el Reglamento.

Por eso, en muchos casos, no basta con una lectura rápida ni con esperar a que todo esté completamente desarrollado a nivel nacional. Precisamente por eso, anticiparse cobra más valor.

Más que una cuestión ambiental, una cuestión de negocio

A menudo este tipo de normativa se percibe como algo lejano o puramente regulatorio. Sin embargo, su impacto puede ser bastante más cercano a la realidad empresarial de lo que parece.

Porque cuando una norma afecta a cómo diseñas, compras, etiquetas o comercializas, deja de ser solo una cuestión ambiental. Pasa a influir también en aspectos como:

  • costes
  • procesos
  • proveedores
  • tiempos de adaptación
  • riesgos de cumplimiento
  • coordinación entre departamentos

Desde esa perspectiva, entender el Reglamento UE 2025/40 no es simplemente “estar informado”. Es prepararse mejor para tomar decisiones.

Anticiparse al Reglamento europeo de envases

Con el objetivo de ayudar a las empresas a anticiparse a este cambio normativo, en ADR Formación hemos creado un curso específico sobre el Reglamento europeo de envases y residuos de envases. Está dirigido a profesionales y organizaciones que necesitan entender con criterio el nuevo marco, identificar qué áreas de su actividad pueden verse afectadas y prepararse con tiempo para los cambios que ya empiezan a perfilarse. La formación permite adquirir competencias para interpretar la norma, detectar implicaciones prácticas y trasladar ese conocimiento a decisiones reales dentro de la empresa. Se desarrolla en modalidad online, sin horarios, con una metodología de aprender haciendo que facilita una aplicación inmediata de lo aprendido y una experiencia formativa flexible y orientada a la práctica. Además, es una formación bonificable, por lo que puede integrarse con facilidad en los planes de formación de las organizaciones.

Preguntas frecuentes sobre el Reglamento UE 2025/40

¿Qué es el Reglamento UE 2025/40 sobre envases y residuos de envases?

Es la nueva norma europea que regula los requisitos aplicables a los envases y a la gestión de sus residuos, con el objetivo de reducir su impacto ambiental y avanzar hacia un modelo más circular. Introduce cambios relevantes en aspectos como el diseño del envase, su reciclabilidad, el etiquetado, la reutilización o el uso de materiales reciclados.

¿Desde cuándo se aplica el Reglamento europeo de envases?

El Reglamento entró en vigor en febrero de 2025, aunque algunas de sus disposiciones comenzarán a aplicarse a partir de agosto de 2026. Aun así, conviene prepararse con antelación, ya que adaptar envases, procesos o criterios de compra no suele ser algo inmediato.

¿A qué empresas afecta esta normativa?

Puede afectar a empresas que fabrican, envasan, importan, distribuyen o comercializan productos envasados. No es una cuestión exclusiva de fabricantes de envases. También puede tener implicaciones para marcas, ecommerce, operadores logísticos o compañías que trabajan con packaging propio o con proveedores externos.

¿El Reglamento UE 2025/40 sustituye a la normativa española?

No exactamente. El Real Decreto español deberá adaptarse a lo dispuesto en el Reglamento europeo sobre envases y residuos de envases, el cual será de aplicación directa y prevalecerá en aquellos aspectos en los que pudiera existir contradicción.

¿Puede haber sanciones si una empresa no se adapta?

El incumplimiento puede generar riesgos regulatorios, controles, medidas correctoras y, en función del desarrollo y aplicación nacional, también consecuencias sancionadoras. Más allá de una multa, no adaptarse a tiempo también puede traducirse en costes, retrasos o decisiones improvisadas.

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