Limpiar un entorno convertido en un escenario complejo
Un aspecto clave para las limpiezas complejas es el entorno. Es de vital importancia una correcta identificación del entorno para discernir una limpieza sencilla de una limpieza que requiere un tratamiento especial. Un entorno se considera escenario complejo cuando presenta uno o varios de los siguientes elementos:
La presencia de sangre, fluidos corporales, tejidos orgánicos o restos en descomposición implica un riesgo potencial de transmisión de enfermedades infecciosas.
Espacios abandonados o con síndrome de acumulación generan condiciones de proliferación microbiana, plagas y deterioro ambiental o, incluso, estructural.
Accidentes, suicidios o fallecimientos no atendidos generan escenarios con fuerte carga biológica y emocional.
Suelos colapsados, techos inestables, instalaciones eléctricas dañadas o presencia de objetos cortantes.
La intervención suele producirse en contextos de duelo, exclusión social o conflicto familiar, lo que condiciona la forma de actuar.
Un solo elemento puede ser suficiente para considerar un entorno como escenario complejo, pero en la mayoría de los casos se presentan varios simultáneamente, incrementando el nivel de riesgo y la dificultad técnica de la intervención.
Determinación de recursos necesarios
Una planificación eficaz requiere definir con antelación los recursos necesarios para la intervención. Estos recursos incluyen:
En el siguiente video se define como el conjunto de actuaciones técnicas para controlar o eliminar contaminantes en entornos con riesgos físicos, químicos, sanitarios o emocionales superiores a los normales.