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Clases de cuentas bancarias

Cuentas corrientes o a la vista

Las cuentas corrientes son contratos de depósito irregular de dinero de total o inmediata disponibilidad en las que se puede domiciliar toda clase de cobros y pagos.

 

Son contratos irregulares porque el depositante al vencimiento del contrato no recibe la misma cosa (contrato regular), sino una cosa de la misma naturaleza y valor.

 

Este producto es útil principalmente para particulares y empresas que necesitan realizar numerosos pagos y cobros.

Suelen estar remunerados a partir de un cierto saldo, pero soportan ciertas comisiones que cobran las entidades financieras, cuales son:

Mantenimiento

Cantidad fija cargada generalmente cada trimestre.

Administración

Cantidad fija por número de apuntes.

Descubierto

Tanto por mil sobre mayor saldo deudor del periodo (números rojos).

 

El titular de una cuenta corriente bancaria tiene derecho a recibir periódicamente un extracto (soporte de la cuenta corriente) o resumen de los movimientos de su cuenta y el saldo cuando se lo demande a la entidad.

Una vez abierta la cuenta se le asignará un número que la identifique. Constará de 20 dígitos que ofrecen información sobre la entidad, la sucursal, dos dígitos de control y la numeración de la cuenta.

Según la individualidad o colectividad de sus titulares podemos clasificar las cuentas bancarias en:

Cuentas individuales

Son cuentas de un solo titular, que puede retirar total o parcialmente los fondos y, asimismo, puede cancelarla. Su apertura puede realizarse por una persona física o jurídica.

Cuentas colectivas

Son cuentas abiertas por varias personas que figuran como titulares. A su vez estas cuentas pueden ser conjuntas o mancomunadas y cuentas indistintas y solidarias.

En las mancomunadas los titulares en común y es necesaria la firma de más de un titular para retirar fondos. Por tanto, ningún titular de forma individual puede retirar fondos sin el consentimiento de los demás. Por sus características son cuentas más seguras pero menos ágiles, al necesitarse de las firmas autorizadas para disponer de los fondos.

En la solidarias existen varios titulares que pueden retirar total o parcialmente los fondos sin el consentimiento de los demás. Consecuentemente estas cuentas se basan en la confianza mutua de los titulares y por ello son más ágiles, aunque menos seguras. El acto de apertura o cancelación si requiere la firma de todos los titulares.

Según el segmento al que vayan dirigidas

Pueden ser cuenta joven, cuenta de jubilados, cuenta de empresas, cuenta de profesionales, etc.

Las cuentas corrientes constituyen un producto estratégico para las entidades financieras porque unidas a ellas se ofrecen una serie de productos complementarios tales como la domiciliación de nóminas y recibos, tarjetas de crédito y débito, créditos y préstamos personales, seguros de vida, hogar y autos, etc. Siempre hay posibilidad de utilización de cheques, mientras que en general no ocurre con las de ahorro.

Cuentas de ahorro a la vista o libretas

Son contratos de depósito irregular de dinero que tienen como característica esencial la administración ordenada del ahorro de los particulares al realizarse todos los apuntes en una libreta (soporte fundamental). Los saldos son reintegrables en todo momento y llevan asociado un pacto de caja según el cual la entidad realiza pagos y cobros siguiendo las instrucciones del titular de la cuenta.

Este producto está dirigido a fomentar el ahorro, ya que el cliente deposita sus excedentes monetarios de forma segura y obtiene una rentabilidad aceptable, puesto que esta cuentas suelen tener una rentabilidad superior a las cuentas corrientes ya que una de sus finalidades es el ahorro.

El documento que está detrás de este producto es la libreta o cartilla donde se anotan los cobros y los pagos que en nombre del cliente realiza la entidad, aunque no se entrega talonario de cheques. Las cuentas de ahorro suelen utilizarse cuando no son muchos los movimientos realizados en cuenta, por lo que la valoración de intereses se suele realizar en periodos más amplios.

La apertura, la disposición de fondos por los titulares y autorizados, cancelación, etc, es similar a las cuentas corrientes, aunque su principal diferencia consiste en que la libreta se utiliza para anotar las operaciones y justificar la titularidad de la misma. También este producto puede presentar números rojos si el titular carga pagos por una cantidad superior a su saldo.

Actualmente las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro están convergiendo siendo las características específicas de cada una de ellas similares, ya que en la práctica comienzan a disponer de cartilla, cheques, admiten descubiertos, etc.

Cuentas de ahorro-vivienda

Son contratos de ahorro cuya finalidad es recoger los fondos ahorrados por el cliente y que van dirigidos a la compra o rehabilitación de la vivienda habitual (aquella en la que el contribuyente ha vivido al menos tres años) que deberá asignarse a su finalidad en un plazo máximo de 4 años desde la apertura de la cuenta, ahora prorrogable.

Estas cuentas nacieron con el fin de fomentar la compra de vivienda habitual y fueron favorecidas con importantes ventajas fiscales asociadas a las mismas.

Cuentas de ahorro-empresa

Reguladas por Decreto Ley tienen la finalidad de crear nuevas empresas promovidas por trabajadores autónomos.

Cuentas de ahorro en divisas

Son contratos de ahorro nominados en divisas. Es interesante este producto para empresas que tienen un tráfico comercial exterior importante, por ello les es conveniente abrir cuentas en determinadas divisas con la que realizar sus cobros y pagos habituales, sin necesidad de tener que realizar en cada partida el correspondiente cambio y de esta manera, asegurar el riesgo de cambio.

Cuentas de depósitos o imposiciones a plazo

Son contratos de depósito irregular de dinero por importe y plazo determinado, que están remunerados con una rentabilidad fija generalmente superior a las cuentas de ahorro debido a que el titular se compromete a no disponer de los fondos depositados.

El plazo de imposición de estas cuentas puede ser variado, desde mínimo una semana a varios años. El tipo de interés pactado puede ser creciente con el número de periodos. Se pueden estipular además, penalizaciones en el caso de que el cliente retire antes de lo pactado sus fondos que se denomina comisión de cancelación anticipada.

Detrás de esta cuenta suele haber una libreta en la que se anotan los fondos de apertura, los ingresos y los reintegros, pero no los intereses producidos por la misma que suelen anotarse en una cuenta de ahorro a la vista. Por su parte las entidades financieras tienen obligación de informar a los clientes de la proximidad de la fecha de vencimiento y si no la cancelan en la fecha establecida, la imposición se considera prorrogada por otro plazo similar.