Riesgos laborales ligados al medio ambiente de trabajo
Los riesgos ligados al medio ambiente de trabajo son aquellos peligros que emanan de las condiciones del entorno laboral y que pueden incidir de forma negativa en la salud de los trabajadores. Estos riesgos se categorizan en función de los agentes presentes en el ambiente, tales como químicos, físicos y biológicos, cada uno con características y efectos específicos.
Antes de explicar en qué consiste cada uno de ellos, vamos a indicar recomendaciones generales para evitarlos:
- Sustitución: se trata de reemplazar un agente peligroso o equipo por otro que no sea peligroso o al menos que no entrañe tanto peligro.
- Aislamiento de equipos: minimizar su expansión delimitando y cerrando el espacio donde se va a producir.
- Modificación de procesos: realizar un estudio sobre alternativas que protejan más la salud de los trabajadores.
- Mantenimiento preventivo de las instalaciones y piezas de los equipos.
- Ventilación general.
- Aumentar la distancia entre el foco de generación de contaminantes y la persona trabajadora.
- Mantener el orden y la limpieza.
- Formación e información sobre los riesgos asociados a sus puestos de trabajo, así como las medidas preventivas adoptadas.
- Uso de EPI.
- Rotación de puestos.
Exposición a agentes químicos
Los agentes químicos constituyen uno de los riesgos ambientales más prevalentes en el entorno laboral del personal de limpieza viaria y recogida de RSU. Son cualquier tipo de materia carente de vida en cualquiera de sus estados de agregación (sólido, líquido o gas) y con capacidad de provocar alteraciones en la salud de los trabajadores y trabajadoras expuestos.
Estos agentes pueden presentarse en forma de gases, líquidos o sólidos y su exposición puede ocurrir durante diversas actividades, como la utilización de productos químicos para la limpieza, el manejo de solventes, el mantenimiento de sistemas de calefacción o refrigeración y la manipulación, y la manipulación de sustancias en talleres mecánicos.
- Sólidos: se presentan en forma de polvo, fibras y humos metálicos o de combustión.
- Líquidos: aerosoles presentes en nieblas y brumas.
- Gaseosos: como gases y vapores.
Lo más común es encontrarlos formando mezclas. Un aerosol es la suspensión de partículas muy finas de un líquido o de un sólido en un medio gaseoso y que puede estar acompañado de gases o vapores.
- Vía inhalatoria: penetra en el organismo con el aire que respiramos a través de la nariz y la boca.
- Vía dérmica: la entrada se produce a través de la piel.
- Vía digestiva: suele estar asociada a malos hábitos mientras se trabaja.
- Vía parenteral: a través de heridas y llagas.
Los efectos en el organismo dependen de la dosis, entendida como la cantidad de contaminante absorbido por unidad de tiempo. Por lo tanto, el daño depende del tiempo de exposición y de la concentración ambiental del contaminante.
Los efectos se pueden clasificar de varias formas:
- Agudos: los daños se presentan poco después de la exposición, como la asfixia, vómitos...
- Crónicos: se presentan después de un largo tiempo de producirse la exposición.
Según la naturaleza del daño estos efectos se pueden clasificar en irritantes, asfixiantes, corrosivos, narcóticos, carcinógenos, mutágenos, teratógenos, sensibilizantes y disruptores.
- Fichas de datos de seguridad: documento que otorga información detallada sobre las características y riesgos del producto. Encontramos información tan variada como datos sobre el fabricante, suministrador o importador, peligros, propiedades físicas y químicas, medidas de primeros auxilios, etc. Es obligatoria su entrega al poseedor de estos productos.
- Etiquetado: ofrece información a través de pictogramas y frases normalizadas dispuestas en el envase del producto.
etiquetado de productos químicos
Para conocer los distintos pictogramas que se utilizan en los productos químicos, puedes consultar las siguientes NTP:
NTP 726: Clasificación y etiquetado de productos químicos: sistema mundialmente armonizado (GHS)
NTP 459: Peligrosidad de productos químicos: etiquetado y fichas de datos de seguridad
Límites de exposición profesional para agentes químicos
Para conocer los valores límite de exposición a los agentes químicos, podemos consultar este documento del INSST:
En la siguiente imagen podrás ver algunos pictogramas de seguridad contra el riesgo químico:
Exposición a agentes físicos
Los agentes físicos son factores ambientales que, por sus características físicas, pueden afectar la salud de los trabajadores. Entre estos se incluyen el ruido, las vibraciones, las radiaciones ionizantes y no ionizantes, así como las variaciones extremas de temperatura y presión.
El ruido es un agente físico que se define como un sonido no deseado o desagradable que puede tener efectos negativos en la salud y el bienestar de los trabajadores. Está presente en numerosos entornos laborales, desde fábricas industriales hasta oficinas, y su impacto depende tanto de la intensidad como de la duración de la exposición. Los niveles elevados de ruido pueden causar desde molestias temporales hasta pérdida auditiva permanente.
El ruido se caracteriza por:
- Frecuencia: es el número de vibraciones o ciclos que una onda sonora realiza en un segundo, y se mide en hertzios (Hz). Sonidos de frecuencias bajas (graves) y altas (agudos) afectan de forma distinta la percepción y el riesgo para los trabajadores. Por ejemplo, los compresores en una planta industrial suelen generar ruidos de baja frecuencia, que pueden producir molestias y fatiga.
- Período: es el tiempo que tarda una onda en completar un ciclo. Se relaciona inversamente con la frecuencia: a mayor frecuencia, menor período.
- Amplitud: es la variación máxima de presión que ejerce la onda sonora sobre el medio por el que se propaga. Está directamente relacionada con la intensidad del sonido, que percibimos como volumen o nivel de sonoridad, medido en decibelios (dB). En entornos laborales, ruidos con alta intensidad, como los generados por maquinaria industrial, pueden causar daños auditivos permanentes si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.
- Duración: se refiere al tiempo que se mantiene un sonido. Un ruido breve, como el de un golpe de martillo, puede ser menos nocivo que una exposición continuada a ruidos de menor intensidad, pero persistentes, como el zumbido de un ventilador industrial durante toda la jornada.
- Timbre: permite distinguir dos sonidos de igual frecuencia e intensidad, pero producidos por fuentes diferentes. Esta característica es relevante al analizar el ambiente sonoro de un laboratorio con múltiples equipos funcionando, ya que determinados timbres pueden resultar más molestos o distractores y afectar la concentración y el bienestar.
- Velocidad de propagación: depende del medio por el que se transmite el sonido. Por ejemplo, el sonido se propaga más rápido en materiales sólidos (como las paredes de una fábrica) que en el aire. Un conocimiento adecuado de esta característica ayuda a identificar rutas de transmisión del ruido y a planificar barreras acústicas efectivas.
- Longitud de onda: es la distancia que recorre una onda sonora durante un ciclo completo. Sonidos de baja frecuencia tienen longitudes de onda mayores, lo que significa que pueden atravesar obstáculos y llegar a áreas alejadas de la fuente emisora.
- Reverberación: es el fenómeno que ocurre cuando el sonido se refleja en superficies y persiste en el ambiente después de que la fuente se ha apagado. En salas cerradas y con superficies duras, la reverberación puede aumentar la exposición al ruido y dificultar la comunicación oral, incrementando el riesgo de accidentes en áreas como laboratorios o talleres de mantenimiento. La instalación de paneles fonoabsorbentes puede reducir significativamente la reverberación, mejorando las condiciones acústicas y la seguridad.
Las vibraciones son movimientos oscilatorios de un cuerpo alrededor de una posición de equilibrio y pueden ser transmitidas al cuerpo humano a través de distintos soportes, ya sea por contacto directo con herramientas, maquinaria, o superficies que estén vibrando. Los efectos de las vibraciones en el ser humano dependen de varios factores como la frecuencia, la amplitud, la duración de la exposición y la postura del cuerpo durante la exposición.
En entornos laborales, las vibraciones se pueden dividir principalmente en dos tipos:
- Vibraciones de cuerpo entero, que se experimentan cuando el trabajador está de pie o sentado sobre una superficie vibrante, como en maquinaria pesada o vehículos industriales. Generan lumbalgias y lesiones de la columna vertebral.
- Vibraciones mano-brazo, que son transmitidas a través de herramientas manuales motorizadas. Genera problemas vasculares, de huesos o de articulaciones, nerviosas o musculares.
Las variaciones extremas de temperatura en el ambiente de trabajo pueden causar estrés térmico en los trabajadores. La exposición a temperaturas muy elevadas o muy bajas puede provocar desde incomodidades menores hasta condiciones severas, como el golpe de calor o la hipotermia.
- La exposición de las personas a ambientes calurosos puede provocar diversos efectos sobre la
salud. Así, pueden aparecer trastornos que van desde el síncope, calambres, agotamiento… hasta el más importante de todos, el golpe de calor, que debe considerarse como una urgencia médica grave, capaz de provocar la muerte. - En cuanto a ambientes fríos, puede producirse entumecimiento, confusión hasta hipotermia y congelación.
Las radiaciones consisten en la emisión, propagación y absorción de energía por parte de la materia tanto en forma de ondas como de partículas subatómicas. Estas radiaciones se pueden dividir en ionizantes o no ionizantes:
- Radiaciones ionizantes: son aquellas que poseen suficiente energía para ionizar átomos o moléculas al atravesar un medio. Estas radiaciones pueden provenir de fuentes naturales, como los rayos cósmicos, o de fuentes artificiales, como los equipos de rayos X utilizados en la industria o la medicina. La exposición a radiaciones ionizantes se asocia a un incremento en el riesgo de cáncer y daño en tejidos, por lo cual se deben aplicar estrictas medidas de control y protección, como el empleo de blindajes y la limitación de la exposición mediante barreras o distancia.
- Radiaciones no ionizantes: aunque no poseen la energía suficiente para ionizar, pueden causar efectos perjudiciales, especialmente sobre la piel y los ojos. Ejemplos comunes de radiaciones no ionizantes incluyen la luz ultravioleta, las microondas y las ondas de radiofrecuencia.
Información complementaria sobre ruidos y vibraciones
En los siguientes Reales Decretos podrás encontrar información complementaria sobre ruidos y vibraciones:
Exposición a agentes biológicos
Los agentes biológicos son organismos vivos o sus derivados que pueden causar infecciones, alergias o toxicidad en humanos. Estos incluyen bacterias, virus, hongos y parásitos que podrían estar presentes en el entorno de trabajo.
Según el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, los agentes biológicos son microorganismos, con inclusión de los genéticamente modificados, cultivos celulares y endoparásitos humanos, susceptibles de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad.
Los agentes biológicos se clasifican en función del riesgo de infección:
- Agente biológico del grupo 1: aquel que resulta poco probable que cause una enfermedad en el ser humano.
- Agente biológico del grupo 2: aquel que puede causar una enfermedad en el hombre y puede suponer un peligro para los trabajadores, siendo poco probable que se propague a la colectividad y existiendo generalmente profilaxis o tratamiento eficaz.
- Agente biológico del grupo 3: aquel que puede causar una enfermedad grave en el ser humano y presenta un serio peligro para los trabajadores, con riesgo de que se propague a la colectividad y existiendo generalmente una profilaxis o tratamiento eficaz.
- Agente biológico del grupo 4: aquel que causando una enfermedad grave en el ser humano supone un serio peligro para los trabajadores, con muchas probabilidades de que se propague a la colectividad y sin que exista generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaz.
La peligrosidad del agente biológico depende de:
- La capacidad para generar enfermedades y la gravedad.
- El peligro que constituye para las personas expuestas.
- La capacidad de transmitirse.
- El tratamiento disponible.
Esta exposición puede deberse a la manipulación directa del agente biológico con fines determinados, o que no haya intención de manipulación.
La vía de entrada es el modo en que un agente biológico penetra en el organismo de una persona expuesta, desencadenando así posibles afectaciones a la salud. En el ámbito laboral, identificar correctamente estas vías es fundamental para implementar medidas preventivas eficaces y reducir el riesgo de contagio o infección.
- Vía Respiratoria: es la más frecuente en ambientes laborales donde se manipulan agentes biológicos o materiales contaminados. La inhalación de aerosoles, polvos o gotas contaminadas puede provocar la entrada de microorganismos (bacterias, virus, hongos) en el tracto respiratorio.
- Vía dérmica: la piel constituye una barrera eficaz, pero puede verse comprometida por cortes, abrasiones o contacto directo con agentes contaminados. Además, las mucosas (ojos, boca, nariz) son puntos de entrada especialmente sensibles. Ejemplo: un operario de la industria agroalimentaria que manipula materias primas sin guantes puede entrar en contacto con bacterias a través de microlesiones en las manos.
- Vía digestiva: ocurre principalmente por la ingestión accidental de agentes biológicos, que puede suceder al manipular alimentos o materiales contaminados y luego tocarse la boca, o por la ingestión de partículas contaminadas presentes en superficies o equipos. Ejemplo: consumir alimentos sin haber realizado un correcto lavado de manos después de trabajar con sustancias biológicas en un centro sanitario.
- Vía parenteral: se refiere a la entrada directa a través de la piel lesionada mediante pinchazos, cortes u otras lesiones que permiten la penetración de agentes biológicos en el torrente sanguíneo. Es especialmente relevante en centros sanitarios y laboratorios. Ejemplo: un profesional sanitario que sufre una punción accidental con una aguja utilizada pierde la barrera cutánea y puede estar expuesto a patógenos como el VIH o la hepatitis B.
Tipos de agentes biológicos
- Los priones no son seres vivos, sino proteínas anómalas que se comportan de forma parecida a un microorganismo porque pueden inducir que otras proteínas normales adopten su misma forma alterada. Como no pueden eliminarse por los mecanismos habituales del cuerpo, se acumulan en tejidos y los destruyen.
- Los virus están formados por un ácido nucleico (ADN o ARN) rodeado por una cápside de proteínas. Son parásitos obligados, ya que necesitan células vivas para reproducirse: ellos aportan la información genética, pero la célula huésped es la que fabrica los nuevos virus.
- Las bacterias son organismos procariotas unicelulares que carecen de núcleo. Su ADN, en forma de un cromosoma circular, está disperso en el citoplasma, que contiene pocos orgánulos, entre ellos los ribosomas. Pueden tener hasta tres envolturas: membrana citoplasmática, pared celular y cápsula. En las bacterias Gram negativas la pared contiene endotoxinas.
- Los hongos son organismos eucariotas con células que contienen núcleo y todos los orgánulos necesarios. Su pared celular rígida está formada por polisacáridos y muchos contienen glucanos tóxicos para células animales, causando inflamación, fatiga y dolor de cabeza.
- Los protozoos son organismos unicelulares de mayor tamaño que las bacterias, generalmente móviles y capaces de vivir como parásitos. En el ámbito laboral, la exposición puede deberse a contacto con aguas contaminadas o material biológico, como en laboratorios de microbiología o centros de investigación.
- Los helmintos de interés en prevención de riesgos son macroparásitos pluricelulares con reproducción sexual por huevos y ciclos de vida complejos que pueden involucrar varios huéspedes. Ejemplos incluyen Ancylostoma duodenalis y Necator americanus, causantes de la anquilostomiasis, enfermedad debilitante que provoca desnutrición y anemia.
Legislación sobre riesgos biológicos y fichas de agentes biológicos
En los siguientes enlaces podrás encontrar el Real Decreto sobre agentes biológicos y fichas con información de cada uno de ellos: