Tipos de carretillas elevadoras
Clasificación por su modo de acción
No todas las carretillas actúan de la misma manera: algunas levantan la carga desde abajo, otras la empujan, otras la arrastran o la trasladan de forma lateral. Esta clasificación nos ayuda a entender qué tipo de carretilla es la más adecuada para cada situación de trabajo.
Son las más habituales y las que la mayoría de personas imagina al pensar en una carretilla elevadora. Sus horquillas se introducen bajo el palé y lo elevan de forma vertical hasta la altura deseada. Se utilizan en almacenes, supermercados o fábricas donde la mercancía se coloca en estanterías.
Su acción principal es colocar unas cargas sobre otras. Son comunes en espacios reducidos, con pasillos estrechos, donde el movimiento lateral es limitado pero sí se requiere apilar mercancía.
Su función no es levantar, sino arrastrar varios carros o plataformas con ruedas. Son muy habituales en aeropuertos, estaciones o fábricas, ya que permiten mover varios elementos a la vez.
Están diseñadas para manipular cargas largas, como tubos, maderas o perfiles metálicos, que serían inestables en una carretilla frontal. Su acción consiste en cargar por un lateral, lo que facilita mover piezas de gran longitud sin riesgo.
Clasificación por su modo de conducción
El modo de conducción de una carretilla elevadora hace referencia a cómo se maneja y se desplaza el vehículo, es decir, a la posición del operador y a la forma en que controla la máquina.
Son las más comunes en almacenes y centros logísticos. El operador se sienta en una cabina similar a la de un coche, con volante, pedales y palancas de control.
Aquí el operario va de pie dentro de una pequeña cabina. Suelen ser carretillas diseñadas para maniobrar en espacios reducidos y con movimientos más rápidos de entrada y salida.
En este caso, el carretillero no se sube a la máquina, sino que camina junto a ella y la maneja mediante un timón. Son habituales en distancias cortas y para cargas moderadas.
Algunas carretillas de acompañante incorporan una pequeña plataforma sobre la que el operador puede subirse en determinados momentos. Esto da más rapidez en desplazamientos largos, pero permite también bajarse fácilmente para maniobrar en zonas estrechas.
Clasificación por la altura de elevación
Cuando clasificamos las carretillas por su altura de elevación, nos referimos a la capacidad que tienen para levantar la carga a diferentes niveles.
Están pensadas para mover la mercancía a poca altura, generalmente hasta 2 metros. Se utilizan en tareas sencillas de carga y descarga, o en almacenes pequeños.
Permiten elevar cargas a alturas intermedias, entre 2 y 5 metros. Son muy habituales en comercios, supermercados y pequeños almacenes.
Alcanzan alturas superiores a 5 o 6 metros y pueden llegar a los 12 metros en algunos modelos. Estas carretillas son esenciales en almacenes logísticos de gran capacidad, donde se trabaja con estanterías muy altas.
Se emplean en entornos muy concretos, como almacenes automatizados o centros de gran altura, donde pueden superar los 15 metros. Suelen requerir sistemas de seguridad adicionales y operadores con formación muy específica.
Clasificación por el modo de desplazamiento
El modo de desplazamiento de una carretilla elevadora hace referencia a cómo se mueve la máquina y en qué tipo de superficie puede trabajar.
Están diseñadas para trabajar en superficies regulares, como las de almacenes o supermercados. Sus ruedas son más pequeñas y suelen ser de goma maciza. Son carretillas muy maniobrables, pero poco adecuadas para suelos en mal estado.
Incorporan ruedas de mayor tamaño, neumáticos inflables y suspensiones adaptadas. Están pensadas para soportar baches, rampas o superficies de tierra. Se usan en obras, puertos y almacenes exteriores.
Se adaptan tanto a interiores como a exteriores. Son muy útiles en empresas que necesitan trabajar dentro del almacén, pero también en patios de carga o muelles. Suelen tener ruedas reforzadas y motores más potentes.
Estas carretillas pueden moverse no solo hacia adelante y atrás, sino también de manera lateral o en ángulo. Esto facilita trabajar en espacios muy reducidos o con cargas largas.
Clasificación por la fuente de energía
Este aspecto es esencial porque influye directamente en el rendimiento, los costes de uso, el mantenimiento y, sobre todo, en el lugar donde pueden trabajar de forma segura.
Funcionan con baterías recargables, normalmente de plomo-ácido o litio. Son muy utilizadas en almacenes cerrados porque no emiten gases de combustión y generan poco ruido. Requieren zonas de carga específicas y un control riguroso del tiempo de uso de las baterías.
Estas carretillas son más potentes y se emplean sobre todo en exteriores o espacios bien ventilados. Pueden mover cargas más pesadas y mantener un ritmo continuo de trabajo, ya que repostar es más rápido que recargar una batería. El inconveniente es que generan emisiones contaminantes y más ruido.
Funcionan con gas licuado de petróleo (GLP) o gas natural comprimido (GNC). Son una opción intermedia: combinan parte de la potencia de las carretillas de combustión con menos emisiones contaminantes. Pueden usarse en interiores ventilados y en exteriores.
Clasificación por la naturaleza de las ruedas
Las ruedas de una carretilla elevadora no son un simple detalle: determinan dónde puede trabajar la máquina, qué tipo de carga puede mover y el nivel de seguridad en cada maniobra.
Son de goma sólida y no tienen aire en su interior. Resisten pinchazos y requieren poco mantenimiento, aunque ofrecen menos amortiguación. Están diseñadas para suelos lisos y firmes, como los de almacenes y naves industriales.
Son similares a las de un coche o camión, rellenas de aire. Proporcionan más agarre y comodidad en terrenos irregulares, pero son más sensibles a pinchazos. Ideales para exteriores y suelos con baches.
Son un punto intermedio entre las macizas y las neumáticas. Están formadas por varias capas de goma, lo que les da resistencia al desgaste y, a la vez, cierta capacidad de absorción de impactos. Permiten trabajar tanto en interiores como en exteriores poco agresivos.
Están fabricadas con compuestos que no dejan marcas en el suelo. Se utilizan en sectores donde la limpieza y la estética del pavimento son esenciales, como en la industria alimentaria o en superficies comerciales.