Cómo evitar el sexismo en expresiones y fórmulas fijas.
Suele ocurrir que escuchemos en el día a día expresiones y fórmulas fijas que desprenden consideraciones sexistas hacia las mujeres:
- Hacerse un hombre conlleva la idea de madurar
- Hacerse una mujer hace referencia a la primera menstruación
- Comportarse como un hombre, implica fuerza o bravura
- Comportarse como una mujer, puede implicar lo contrario: debilidad
En torno al hombre y a la mujer giran una serie de estereotipos y clichés de los que se pueden desprender una serie de connotaciones. Un doble patrón de medida. El lenguaje puede transmitir discriminación o minusvaloración de la mujer.
Los calificativos que describen a las personas por medio de referencias sexuales reflejan, en la mayoría de los casos, discriminación y sexismo. Su uso es considerado vulgar y ofensivo:
- Una marimacho, una machota
- Un afeminado
El refranero popular y los chistes dan buena muestra de los estereotipos sexistas que recaen sobre la mujer. Por ejemplo (Instituto Cervantes, 2021: 114):
- A la aguja buen hilo y a la mujer buen marido
- A la mujer casada y casta, con el marido le basta
- Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera
- Mujer que no tiene encantos, se queda para vestir santos
La mayoría de estas expresiones no tiene una correlación inversa:
- Si quieres que tu hombre [tu mujer] te quiera, ten dinero en la cartera
Afortunadamente, este tipo de refranero parece estar en desuso. Otras expresiones similares tendrían el rechazo de la mayoría de la sociedad, aún más en contextos institucionales o formales.