La comunicación estratégica en proyectos juveniles requiere no solo transmitir información, sino también invitar activamente a los y las jóvenes a formar parte del proceso comunicativo. Los proyectos participativos de comunicación juvenil se centran en modelos donde la juventud colabora, crea, decide y amplifica los mensajes, garantizando pertinencia e impacto en sus entornos.

Buenas prácticas

En los proyectos de comunicación juvenil, es fundamental implementar prácticas que fortalezcan la participación activa de los jóvenes, asegurando que sus voces no solo se escuchen, sino que también moldeen la dirección y el espíritu de las iniciativas comunicativas. A continuación, se presentan algunas buenas prácticas para lograrlo:

Fomentar espacios de cocreación

Invitar a los jóvenes a participar en la conceptualización y desarrollo de las estrategias de comunicación. Esto puede incluir talleres participativos donde se diseñen mensajes, formatos y canales. Por ejemplo, organizar un hackatón donde jóvenes desarrollen campañas digitales que aborden temas de su interés.

Utilizar un lenguaje inclusivo y accesible

Asegurarse de que la comunicación sea comprensible y conecte con la audiencia joven. Incorporar jerga juvenil, emojis y formatos visuales que resuenen con su forma de comunicación habitual. Por ejemplo, convertir informes complejos en infografías o videos cortos para plataformas como TikTok o Instagram.

Crear plataformas para la expresión directa

Desarrollar herramientas o espacios donde los jóvenes puedan compartir sus historias y perspectivas. Esto podría ser a través de blogs, podcasts o canales comunitarios en redes sociales gestionados por ellos mismos.

Implementar sistemas de retroalimentación continua

Establecer mecanismos donde los jóvenes puedan ofrecer comentarios y sugerencias sobre las iniciativas de comunicación. Por ejemplo, encuestas interactivas o sesiones de feedback al final de cada proyecto, permitiendo así ajustar las estrategias según sus preferencias y necesidades.

Desarrollo de redes colaborativas

Fomentar alianzas con otras organizaciones juveniles y actores relevantes para potenciar el alcance y la diversidad de perspectivas. Esto puede materializarse en la creación de una red de comunicadores juveniles que difundan de manera conjunta los mensajes y prácticas exitosas.

Asegurar la representación diversa

Dentro de las narrativas, es vital que se refleje la diversidad de experiencias, etnias, géneros y contextos sociales de la juventud. La segmentación inclusiva debe ser un pilar central en cualquier estrategia de comunicación.

A través de estas prácticas, no solo se optimiza la eficacia comunicativa de los proyectos juveniles, sino que también se promueve un cambio cultural donde los jóvenes se reconozcan como agentes de cambio, participantes activos en la construcción de futuros colectivos.

La comunicación juvenil, exige espacios donde puedan expresarse, incidir, crear y transformar. En una época donde la identidad se construye también desde la narrativa —desde lo que se dice, se muestra y se comparte, ser parte del relato implica tener agencia: poder contar la propia historia, dar sentido a la experiencia vivida y formar parte de un nosotros colectivo.

Incluir a la juventud en la narrativa de los proyectos no es solo una estrategia comunicativa, sino una postura política: reconocerles como sujetos activos de cambio, capaces de imaginar y construir futuros posibles desde sus propias palabras, imágenes y emociones.

Las personas jóvenes no quieren ser solo público: quieren ser parte del relato. Es decir, no se conforman con recibir información o consumir contenidos diseñados desde una mirada externa.

Modalidades de participación en la comunicación juvenil

Involucrar a la juventud en la comunicación significa proporcionar espacios, herramientas y responsabilidades en distintas etapas del proyecto. Algunas modalidades efectivas incluyen:

  • Talleres de creación de contenido: Permiten que los jóvenes elaboren materiales como carteles, memes o vídeos. Mediante estas actividades, no solo se desarrollan habilidades técnicas, sino que se fomenta la expresión de inquietudes, aspiraciones y propuestas desde su propia perspectiva.
  • Votaciones digitales: Incorporar plataformas de participación en línea para que los jóvenes elijan mensajes, temáticas o acciones a desarrollar, democratizando el proceso comunicativo y asegurando su relevancia.
  • Grupos motores de comunicación juvenil: Equipos compuestos por jóvenes que actúan como enlace entre el proyecto y la comunidad juvenil. Son referentes para la generación y difusión de contenidos, además de canales de retroalimentación.
  • Making of con testimonios: Documentar los procesos comunicativos a través de relatos en primera persona. Los testimonios brindan visibilidad a la experiencia interna y consolidan un sentimiento de comunidad e identificación.

La participación efectiva implica que las personas jóvenes se reconozcan como agentes activos de la comunicación. Su presencia debe estar en todas las fases del proyecto, desde la ideación hasta la difusión y evaluación. Dejar de concebir a la juventud solo como destinataria permite crear campañas genuinas, movilizadoras y transformadoras, donde cada joven no es espectador, sino protagonista del relato colectivo y constructor de sentido social.

 

Esta píldora formativa está extraída del Curso online de Comunicación estratégica de proyectos, programas y servicios de juventud.

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