Puesta y retirada de guantes
Los guantes son uno de los EPI más comunes y que más posibilidades tendremos de tener a mano. Estos guantes a ser posible no deben ser de látex para evitar las alergias, tanto propias como de la persona accidentada.
La retirada de los guantes es un momento bastante delicado y peligroso, ya que podemos entrar en contacto con la sangre o los fluidos con los que hemos estado trabajando. Por lo que tendremos que tomarnos el tiempo necesario para hacerlo de forma adecuada y practicar para adquirir dicha habilidad.
Alergia al Látex
Las alergias al látex son habituales y pueden ser graves. Algunos reanimadores y personas lesionadas o enfermas podrían ser alérgicos al látex. Por lo tanto, siempre que pueda, utilice guantes de otro tipo de material como puede ser vinilo o nitrilo.
Cómo quitarse los guantes
Retirada segura de guantes
Al quitarte los guantes, evita en todo momento que la parte exterior toque tu piel, ya que puede contener sangre u otros fluidos corporales.
Retíralos siempre hacia abajo y sin tirones. Si los quitas de golpe, puedes provocar salpicaduras en la boca, la piel o los ojos, o contaminar a otras personas cercanas.
Antes de tocar cualquier otra cosa, quítate los guantes. No manipules bolígrafos, mesas u otros objetos, para no contaminar el entorno ni exponerte de nuevo.
Paso a paso
- Agarra uno de los guantes cerca del puño y tira hacia abajo.
- Quítalo a medias, hasta que empiece a darse la vuelta.
- Con la otra mano, que todavía lleva el guante puesto, sujeta el primer guante (a medio retirar) para no tocar el exterior con la mano desnuda.
- Introduce dos dedos de la mano ya desnuda por dentro del puño del guante que aún llevas puesto.
- Tira hacia abajo para sacarlo, dándole la vuelta y envolviendo con él el primer guante.
Si los guantes son desechables o se han roto, tíralos según las normas establecidas, en una bolsa para residuos biológicos. Deposítala en el centro de salud más cercano.
Lávate las manos inmediatamente después de retirarte los guantes.