La narrativa, entendida como la forma en la que se seleccionan y organizan los acontecimientos de una historia, trasciende la mera descripción de hechos. Al estructurar acciones, personajes y escenarios en un todo coherente, la narrativa dota de significado y propósito cada elemento audiovisual, desde los planos y la música hasta los silencios y la ambientación. Este engranaje es el que permite que el espectador no solo comprenda, sino que sienta y se involucre en lo que ocurre en pantalla.
En el ámbito audiovisual, la narrativa:
En suma, la narrativa se convierte en el núcleo articulador de la experiencia audiovisual. Tanto en piezas de larga duración como en cápsulas breves para redes sociales, es su capacidad para dar sentido y emoción al contenido lo que la convierte en una herramienta esencial para conectar de forma profunda y efectiva con el público.
Para que la narrativa cumpla su función de generar interés y transmitir un mensaje claro, conviene tener en cuenta los siguientes elementos:
Si bien la palabra "narrativa" se asocia fácilmente a películas o series, cualquier recurso audiovisual que desee impactar en su audiencia se beneficia de un planteamiento narrativo sólido. Algunos ejemplos:
Aunque suelen durar unos pocos segundos, requieren un planteamiento de "mini-historia" para captar rápidamente la atención y conectar emocionalmente con el consumidor. Presentan un conflicto o necesidad, y una rápida resolución que enlaza con el producto o servicio.
Desde videos de 15-30 segundos hasta reels o historias temporales, el uso de micro-narrativas hace que el contenido sea más memorable. Incluso un video aparentemente espontáneo gana relevancia si exhibe un inicio, un momento de giro o sorpresa y un cierre.
La narrativa aquí actúa como "viaje de aprendizaje": el alumno o espectador inicia con una pregunta o problema, avanza a través de contenidos y ejemplos, y encuentra una solución o logro final. Este esquema motiva y da coherencia al temario.
Cuentan con una estructura más desarrollada donde cada elemento (personajes, escenarios, conflictos) se enlaza para mantener la atención y guiar hacia un desenlace. Los espectadores esperan un relato que mezcle componentes dramáticos, cómicos o de acción.
Aunque se centren en datos, logros o explicaciones, una breve narrativa puede explicar, por ejemplo, cómo surgió el proyecto, qué desafíos tuvo y qué resultados se obtuvieron. Así, los espectadores no solo reciben información, sino que entienden un proceso y empatizan con sus protagonistas.
Estructurar una ponencia o una mesa redonda con un planteamiento narrativo —introducción del tema, desarrollo de los problemas y propuestas, conclusión inspiradora— mejora la comprensión y retención de la información por parte del público.
En todos estos casos, la narrativa sostiene y potencia el contenido, garantizando que sea más que un mero conjunto de datos o escenas sueltas. Este hilo conductor es el que despierta la curiosidad del espectador, lo hace empatizar con la propuesta y lo impulsa a seguir mirando hasta el final.
Esta píldora formativa está extraída del Curso online de Creación de contenido audiovisual con IA generativa.
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