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Curso de Atención al Paciente II

El miedo en los niños y los adolescentes.

    No hace falta que pensemos mucho para deducir que hay una acción que provoca miedo, tanto en niños, como en muchos mayores, se trata de las inyecciones. Para evitar esos miedos se recomienda jugar con jeringuillas inofensivas, así como utilizar muñecos como pacientes e imitar el procedimiento a realizar. También es conveniente informar al niño sobre lo que va a sentir, mientras se le pueden ofrecer instrumentos médicos para que juegue con ellos.

    Como bien sabemos, hay ocasiones en las que es beneficioso porque ofrecen tranquilidad y seguridad al niño, que los familiares estén junto a él en la entrevista. Pero también hay momentos en los que el nerviosismo se puede apoderar de ellos y no es conveniente que todos estén juntos, por lo que sería mejor que los padres esperen en la sala de espera.



El dolor.

    Podemos definir el dolor como “una experiencia sensorial y emocional asociada con lesión mística, real o potencial, en alguna porción del organismo”.

    No olvidemos que el dolor es subjetivo, donde influyen factores biológicos, cognitivos, emocionales y sociales. Ansiedad previa, sensación de falta de control y otras variables nos obligan a realizar ciertas recomendaciones al profesional sanitario en relación con el control del dolor en el niño:

  •  Se puede hablar con el niño antes del procedimiento pero sin nombrar la idea de dolor, sino con expresiones como pequeña molestia, pellizco o incluso, a veces no molesta. Evitar expresiones como inyectar, pinchar, daño…
  • Ofrecer al niño la opción de sentir cosas diferentes a los demás. Dime qué sientes tú.
  • Durante el procedimiento doloroso se permitirá a los familiares su presencia, a no ser que sea negativa, momento en el cual se les pedirá que salgan.
  • Podemos optar también por técnicas de distracción con o sin la ayuda de los familiares, como pueden ser, invitarle a cantar, escuchar y repetir canciones, que se concentre en la respiración y la haga correctamente, que cree imágenes y las convierta en películas personalizadas concentrándose completamente en ellas y olvidando de esta forma lo que le están haciendo. Hay muchas opciones, solo tenemos que saber cuál es la adecuada en cada caso.
  • Recordar y remarcar que posteriormente, con los medicamentos, se sentirá mejor.
  • Permitir que en algunos aspectos el niño controle la situación le hará sentir mucho mejor, incluso en situaciones de dolor a largo plazo, ofrecerle un muñeco para que sea su paciente es una buena opción.

    Como vemos tanto estas como otras posibilidades nos permitirán minimizar el daño que recibe un niño ante un proceso doloroso.



Ingreso hospitalario del niño.

    No ha llegado a adquirir la relevancia debida, pero es muy importante preparar a un niño ante un ingreso hospitalario, ya que emocionalmente puede ser muy impactante para ellos. La atención al paciente en este caso se enfocará a seguir disipando sus miedos mediante la información y los juegos, vamos a desarrollar un poco más estas dos ideas.



La información.

    La transmisión de información adecuada concreta y suficiente es positiva en este proceso, tanto para el paciente, como para los familiares. Informarles de forma genérica sobre el funcionamiento del hospital, horarios, derechos, etc. así como otra información más específica de su caso, relativa a procedimientos, tratamiento, personal sanitario, etc.

    Para proceder a realizar todos esto es conveniente:

  •  Simplificar las explicaciones, no hacerlas pesadas pero tampoco omitir información importante.
  •  La claridad es recomendable, asegurémonos de que todo ha sido entendido correctamente y repitamos las cosas cuantas veces hagan falta, graduando en varias partes si es preciso la información aportada al niño o a los familiares.
  • Informar jugando es una opción muy interesante, ofreciendo utensilios médicos para que se familiarice con ellos sin temor, recalcando la seguridad que ha de tener el paciente ante posibles miedos como estar solo, no despertar de la anestesia, etc.
  • Hablar con el niño y con los familiares, dirigirnos a cada uno de forma individual utilizando ejemplos si es preciso, pero no hablar con los padres cuando esa información es para el niño.
  • Es muy interesante saber que la información que ofrezcamos basada en el aprendizaje vicario con niños de la misma edad tendrá mas efectividad que la información directa, algo que se puede hacer poniendo un video con personales de la edad del paciente.
  • Al igual que la utilización de videos, los niños entienden muy bien, cada vez mejor, todo lo que tenga que ver con lo visual, por lo que la utilización de libros explicativos y similares a los videos es muy recomendable. Por lo tanto además de la información directa, se recomienda también informar utilizando estos formatos.
  • Se promueve que la información sea dada en el domicilio del paciente, a ser posible, aunque normalmente esto es difícil, por lo que existe la opción de hacer una especie de visita guiada por el centro hospitalario unos días antes del ingreso.


Los juegos.

    El mundo se descubre jugando y del mismo modo se desarrollan el intelecto, y aspectos sociales, creativos, sensoriomotrices… en un hospital, y dada la situación en la que se encuentra un niño que es paciente, los juegos nos permitirán acelerar su recuperación, que el paciente entienda mejor el problema que tiene sin que se convierta en algo negativo. Ayuda a que la hospitalización sea más llevadera, que el paciente confíe en nosotros, se comunique y coopere de forma libre, indicando sentimientos y pensamientos que aparezcan.

    Para conseguir esto las personas que jueguen o guíen el juego han de tener en cuenta la edad del niño, su situación, posibilidades, tipos de juegos, etc. Vamos a comentar aquí algunas opciones sencillas, basándonos en la clasificación del juego médico (González Barrón, Benavides Gil y Montolla Castilla).

  •  Representación de papeles: Se trata de hacer que el niño represente roles, normalmente puede convertirse en médico o personal sanitario, utilizando para ello instrumentos del hospital, que le ayuden a familiarizarse con lo que le rodea.
  •  Artístico: Todos llevamos dentro un pequeño artista, y en este caso más, ya que su libertad creativa es mucho mayor, están descubriendo todo por lo que es necesario que les ayudemos a que lo consigan mediante la realización de muñecos, esculturas, pintura, cuentos, etc. Sirve tanto para evadirse de la situación que están viviendo, como para familiarizarse con ella.
  • Indirecto: Utilizados para la preparación ante un ingreso hospitalario pueden ser nuevamente útiles durante el ingreso. Nos referimos a actividades indirectas que tratan temas médicos, como libros, videos, canciones… muy convenientes con niños cuya comunicación es complicada.
  • Fantasía: Recrear situaciones que se pueden dar en un hospital utilizando para ello instrumentos no médicos, ya que el paciente puede rehuir este tipo de utensilios, evitando inicialmente situaciones estresantes para el niño.

    Después de hablar del ingreso hospitalario y las recomendaciones para llevarlo a cabo de la mejor forma posible, recalcando temas informativos así como de posibles juegos, nos gustaría indicar algunas opciones que nos ayudarán a que el niño o adolescente reduzca su nivel de estrés o ansiedad, vamos a verlas teniendo muy en cuenta la edad del paciente.

 Lactantes:

  • Completar con la mayor brevedad posible sus necesidades físicas.
  • Permitir y fomentar visitas no restringidas a los padres, la empatía y el cariño continuado tienen mucho que ver en la recuperación del paciente.
  • Obtener la mayor cantidad de información de los familiares mediante entrevistas y conversaciones informales.

Preescolares:

  • Ofrecer la mayor movilidad posible, teniendo en cuenta las características del paciente y el lugar donde nos encontramos.
  • No cohibir al niño, permitirle que exprese sus protestas.
  • Fomentar que el niño hable libremente sobre todo lo que le preocupa.
  • Aceptar, si las hubieras, conductas de regresión del niño.

Escolares:

  • Darle libertad al niño para que realice las actividades que desee, teniendo siempre en cuenta su situación.
  • Permitir y fomentar la expresión libre de los sentimientos, promoviendo la liberación.
  • Conocer los temores y miedos que tiene para contrarestarlos mediante el diálogo y diferentes técnicas.
  • Animar a que los padres pasen con el niño el mayor tiempo posible, nuevamente el cariño y la empatía son muy importantes.


Los padres y el ingreso hospitalario.

    En una familia, ingresar a un niño en un centro hospitalario es, sin lugar a dudas, un acontecimiento desagradable y estresante para todos los miembros, incluidos los padres. Es muy importante en el periodo que dura el ingreso del paciente, los padres sean factores positivos, no negativos.

    Es muy común que se produzcan en los progenitores escenas de estrés, ansiedad, miedo, descontrol… hay que redirigir todas estas sensaciones, ya que el niño ve en sus padres roles a imitar, y si un padre está nervioso y el niño lo ve, también se pondrá nervioso. Vamos a promover el afrontamiento activo, mediante la distracción y la entrega de información necesaria tanto al niño como a los padres, todas las dudas han de quedar salvadas para todo el mundo este más tranquilo y no tenga sensación de falta de control.

    Ante esto es recomendable:

  • Que los padres participen de manera activa en la recuperación de su hijo, mediante su involucración en todas las actividades y cuidados que sean posibles.
  • Aclarar preocupaciones de la familia, explicando los beneficios de sus acciones positivas sobre el niño.
  • Enseñar y formar a los padres mediante habilidades que pueden utilizar en este tipo de situaciones. Desde un apoyo emocional y de cualquier tipo que se requiera y sea posible.
  • Existe la opción de los grupos de apoyo, en los cuales se intenta reducir los sentimientos de desamparo y descontrol de los padres.

    Nos encontramos ante unos pacientes muy especiales, por lo que todo lo que hemos indicado aquí con relación a su atención ha de adaptarse a cada situación, intentando entre todos, que proceso sea lo menos perjudicial posible tanto para los niños, como para sus familias.



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