El modelo de Kolb: diseñar formación basada en el aprendizaje experiencial

Autoría: Marta Anaya

Profesional del marketing y la comunicación.

Tiempo de lectura: minutos

Portada de artículo mujeres aprendiendo mediante el Modelo de KOLB

Una realidad que cualquier responsable de formación ha visto alguna vez: una persona realiza un curso, supera la evaluación final, obtiene su diploma y, un tiempo después, sigue resolviendo los problemas exactamente igual que antes.

Esto ocurre porque aprender va mucho más allá de recibir información o memorizar conceptos. Para que el conocimiento llegue a convertirse en una competencia útil, es necesario ponerlo en práctica, reflexionar sobre lo que ha ocurrido y volver a intentarlo con una comprensión más profunda.

Esta idea, que hoy encontramos en muchas metodologías de aprendizaje, fue desarrollada por David Kolb en su modelo de aprendizaje experiencial. Aunque fue formulado hace más de cuarenta años, sigue siendo una de las referencias para diseñar experiencias formativas que realmente ayudan a aplicar lo aprendido.

¿Qué es el modelo de aprendizaje experiencial de Kolb?

El modelo de aprendizaje experiencial de Kolb es una teoría que explica cómo las personas aprenden a partir de la experiencia. David Kolb parte de una idea sencilla: las personas aprendemos mejor cuando la experiencia forma parte del propio proceso de aprendizaje.

Su modelo describe un ciclo continuo formado por cuatro etapas que se retroalimentan entre sí.

1. Experiencia concreta: el alumno parte de una situación, actividad o vivencia que le sirve como punto de partida para aprender.

2. Observación reflexiva: analiza lo ocurrido, identifica qué ha pasado y revisa la experiencia antes de extraer conclusiones.

3. Conceptualización abstracta: relaciona esa reflexión con conceptos, modelos o principios teóricos que le ayudan a comprender mejor la situación.

4. Experimentación activa: aplica lo aprendido en un nuevo contexto, poniendo a prueba sus conclusiones y consolidando el aprendizaje.

Todo comienza cuando el alumno se enfrenta a una situación que le obliga a actuar. A partir de esa experiencia analiza qué ha ocurrido, identifica por qué se han producido determinados resultados y relaciona esas conclusiones con los conocimientos teóricos. Finalmente, vuelve a aplicar lo aprendido en una nueva situación, iniciando de nuevo el ciclo. Más que cuatro pasos independientes, se trata de una forma de construir conocimiento a partir de la experiencia.

Infografía proceso de KOLB

Los estilos de aprendizaje de Kolb

Como parte de su teoría, David Kolb identificó cuatro estilos de aprendizaje (convergente, divergente, asimilador y acomodador) que reflejan las preferencias de las personas a la hora de percibir y procesar la información. Estos estilos surgen de la combinación de las dos dimensiones que plantea el modelo: cómo se capta la experiencia (de forma concreta o abstracta) y cómo se transforma en conocimiento (mediante la reflexión o la experimentación).

Aunque una persona pueda sentirse más cómoda con un determinado estilo, Kolb no plantea estas categorías como etiquetas fijas. Al contrario, considera que un aprendizaje completo requiere recorrer todo el ciclo experiencial, desarrollando la capacidad de experimentar, reflexionar, conceptualizar y aplicar los conocimientos según lo exija cada situación.

Esta idea tiene una implicación directa en el diseño de acciones formativas. Si los alumnos no aprenden todos de la misma manera, tampoco resulta eficaz basar la experiencia de aprendizaje en un único tipo de recurso. Combinar contenidos, actividades prácticas, ejercicios de reflexión, evaluaciones formativas y situaciones de aplicación permite ofrecer una experiencia más rica y facilitar que cada participante complete el ciclo de aprendizaje.

La teoría de Kolb: cómo se construye el aprendizaje

La teoría de Kolb aportó algo más profundo que la descripción de cuatro fases del aprendizaje: explicó el mecanismo exacto mediante el cual construimos el conocimiento.

Según su teoría, aprender implica transformar la experiencia en conocimiento. Para ello es necesario combinar dos formas de captar la información (la experiencia concreta y la conceptualización abstracta) con dos formas de procesarla (la observación reflexiva y la experimentación activa). El aprendizaje aparece precisamente cuando estas dimensiones se integran en un mismo proceso.

Otra de las ideas clave del modelo es que el ciclo no tiene un único punto de entrada. Un alumno puede comenzar enfrentándose a una experiencia práctica, mientras que otro puede hacerlo a partir de un concepto o una explicación teórica. En el aprendizaje, el punto de inicio importa menos que un trayecto diseñado para experimentar, reflexionar, comprender y aplicar continuamente lo aprendido.

Esta visión permite entender el aprendizaje como un proceso flexible, en el que cada persona puede iniciar el ciclo desde puntos distintos, pero necesita recorrerlo de forma completa para consolidar el conocimiento.

Por ello, una acción formativa eficaz no debería apoyarse en un único tipo de recurso o estrategia didáctica. Cuanto más equilibrada sea la experiencia de aprendizaje, mayores serán las oportunidades de que cada alumno recorra el ciclo completo y consiga transferir los conocimientos a su práctica profesional.

Aprender haciendo: qué aporta el modelo de Kolb

Cuando hablamos de aprender haciendo, es habitual pensar en actividades o casos prácticos. Sin embargo, el modelo de Kolb aporta un matiz importante.

El aprendizaje no aparece únicamente porque el alumno haga un ejercicio. Lo verdaderamente relevante es que esa experiencia le permita comprender mejor el contenido y utilizarlo después con mayor criterio.

Una actividad práctica sin reflexión puede quedarse en una tarea más. Del mismo modo, una explicación teórica sin posibilidad de aplicación suele olvidarse con rapidez.

La diferencia está en cómo se combinan ambas. Por eso, aprender haciendo no consiste en añadir ejercicios al final de un tema. Consiste en diseñar una experiencia donde la práctica y la reflexión formen parte del mismo proceso.

Cómo aplicar el modelo de Kolb en la formación online

Durante años se ha asociado el aprendizaje experiencial a contextos presenciales, talleres o dinámicas grupales. Sin embargo, su aplicación no depende tanto del formato como del diseño instruccional que sostiene la acción formativa.

En formación online, este enfoque requiere construir una secuencia didáctica que vaya más allá de la exposición de contenidos. El alumno debe avanzar a través de recursos, actividades y prácticas que favorezcan la interacción, la reflexión y la transferencia del aprendizaje al desempeño profesional.

Para ello, es importante dinamizar la experiencia formativa con distintos recursos educativos, actividades interactivas, prácticas aplicadas, casos contextualizados, autoevaluaciones y feedback formativo. Cada elemento debe responder a un objetivo de aprendizaje concreto y contribuir a que el alumno consolide progresivamente los conocimientos.

La incorporación de actividades educativas, como las desarrolladas con Educaplay, permite reforzar la participación y trabajar determinados contenidos de forma más activa. Del mismo modo, las prácticas basadas en situaciones reales ayudan a conectar la formación con el contexto profesional del alumno y facilitan que el aprendizaje no se quede en la comprensión teórica.

Cuando la acción formativa está bien diseñada, el contenido no desaparece, pero deja de ser la única forma de aprender. La experiencia se organiza para que el alumno practique, reciba retroalimentación y aplique lo aprendido con mayor criterio.

Cómo aplicamos el aprendizaje experiencial en ADR Formación

En ADR Formación llevamos años desarrollando acciones formativas con una metodología basada en competencias y en la aplicación práctica de los conocimientos. El objetivo no es únicamente transmitir información. Buscamos que el alumno pueda utilizar lo aprendido cuando vuelva a encontrarse con una situación similar en su entorno profesional.

Por eso nuestros cursos combinan contenidos teóricos con actividades de aplicación, casos inspirados en situaciones reales, evaluaciones y recursos que invitan a analizar las decisiones tomadas antes de seguir avanzando.

Por ejemplo, en una formación orientada a la prevención de riesgos laborales, el ciclo de Kolb puede trasladarse al diseño del curso a través de distintos recursos didácticos.

Ejemplo de aplicación

En la fase de experiencia concreta, el alumno parte de una situación contextualizada, cercana a las decisiones que puede encontrar en su entorno profesional. A partir de ahí, las interactividades y los juegos educativos creados con Educaplay ayudan a activar su participación y a situarlo ante pequeños retos vinculados al contenido.

En la fase de observación reflexiva, las actividades prácticas permiten revisar lo ocurrido e identificar aciertos y errores. Aquí tienen especial valor las actividades de autocorrección, porque ofrecen una primera retroalimentación inmediata y ayudan al alumno a tomar conciencia de su propio proceso.

En la fase de conceptualización abstracta, el alumno conecta esa experiencia con los contenidos teóricos del curso. El feedback recibido permite comprender los criterios aplicables y transformar la práctica en conocimiento estructurado.

Por último, en la fase de experimentación activa, las prácticas corregidas por un tutor permiten comprobar si el alumno es capaz de transferir lo aprendido a otra situación. De esta forma, el ciclo no se cierra con la lectura de un contenido o la realización de un test, sino con una nueva oportunidad para consolidar el aprendizaje.

La plataforma también forma parte de esa experiencia. No actúa únicamente como un repositorio de contenidos, actúa como el entorno donde el alumno interactúa con los materiales, realiza actividades, recibe seguimiento y consolida progresivamente sus conocimientos. Todo ello responde a una idea que compartimos con el modelo de Kolb: el conocimiento se construye con mayor solidez cuando la persona participa activamente en su propio aprendizaje.

FAQS sobre el modelo de Kolb

¿Qué es el modelo de aprendizaje experiencial de Kolb?

El modelo de aprendizaje experiencial de Kolb es una teoría que explica cómo las personas aprenden a partir de la experiencia. Plantea que el aprendizaje se produce mediante un ciclo que combina práctica, reflexión, conceptualización y aplicación.

¿Cuáles son las fases del ciclo de Kolb?

El ciclo de Kolb está formado por cuatro fases: experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa. Estas fases permiten transformar una experiencia en conocimiento aplicable.

¿Qué relación tiene el modelo de Kolb con aprender haciendo?

El modelo de Kolb está muy relacionado con el enfoque de aprender haciendo, ya que ambos defienden que el aprendizaje mejora cuando el alumno participa activamente, aplica conocimientos y reflexiona sobre lo que ha ocurrido durante la práctica.

¿Se puede aplicar el modelo de Kolb en formación online?

Sí. La formación online puede aplicar el modelo de Kolb si está diseñada con una secuencia didáctica que combine contenidos, actividades prácticas, reflexión, feedback y aplicación. La clave está en que el alumno no se limite a consumir información, sino que participe activamente en su aprendizaje.

¿Por qué es importante el aprendizaje experiencial en eLearning?

El aprendizaje experiencial ayuda a que la formación online sea más práctica, participativa y orientada a la transferencia. Permite que el alumno comprenda mejor los contenidos y los aplique con mayor criterio en situaciones reales de su entorno profesional.

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