El transporte es una de las áreas donde se puede lograr un mayor impacto en términos de eficiencia energética. Implementar medidas de ahorro y gestión energética en este sector no solo contribuye a la sostenibilidad ambiental, sino que también permite obtener significativas reducciones de costes operativos.
Para comenzar, es crucial evaluar la situación actual del consumo energético en el transporte. Esto implica realizar un análisis exhaustivo de las rutas, la eficiencia de los vehículos y el comportamiento de los conductores.
Se calcula que el consumo de energía de los vehículos privados representa en España alrededor del 50 % del total de los consumos del transporte por carretera
Las medidas de ahorro que se pueden aplicar en el transporte son:

Dentro de los planes de movilidad destacan especialmente dos: los Planes de Movilidad Urbana Sostenible y los planes de movilidad en empresas.
Los PMUS son la mejor forma de realizar actuaciones dirigidas hacia la movilidad sostenible. Surgen de la necesidad de planificar en un determinado municipio la mejora integral de la movilidad y la accesibilidad. Su eje central lo constituye la mejor gestión y el fomento de los medios de transporte más eficientes, transporte público y medios no motorizados, para conseguir mejoras sociales, ambientales y también económicas.
Así, el objetivo y ámbito de actuación de estos planes es el de: "abarcar la totalidad de las áreas urbanas, intentando reducir el impacto negativo de los transportes, atendiendo a los crecientes volúmenes de tráfico y congestión, y coordinando los planes y estrategias nacionales y regionales; además, han de cubrir todos los modos de transporte y deben plantear como objetivo modificar la cuota de cada uno de ellos a favor de los más eficientes, tales como el transporte público, la bicicleta o la marcha a pie" (fuente: IDAE).
Los aspectos generales que deben integrar los PMUS son:
Las fases de desarrollo de un PMUS son:
Resumiendo, las características principales de un PMUS son:
El acceso al trabajo es uno de los motivos de viaje donde la ocupación de los vehículos es menor y es además uno de los principales generadores de movilidad urbana.
Además, en el modelo de ciudad actual —donde cada vez más empresas deciden implantarse en la periferia— las posibilidades de acceso a determinados trabajos en transporte público son muy limitadas o imposibles, lo que fuerza al empleo del automóvil para acceder al puesto de trabajo. Es en este contexto donde surgen los planes de movilidad de empresas, cuya intención es la de ofrecer alternativas de movilidad a estos trabajadores.
¿Qué objetivo tienen estos planes?
En estos planes se analizan y estudian alternativas para permitir el acceso al trabajo desde medios más eficientes o mediante alternativas que reduzcan el número de coches, incrementando, por ejemplo, la tasa de ocupación de los vehículos. Dependiendo de la empresa, del número de empleados, del tipo de trabajo que desempeñen y de la ubicación de la empresa, los planes tendrán que estudiar y proponer diferentes alternativas.
Un vehículo para desplazarse debe adquirir energía de alguna fuente y transformarla mediante el motor en energía cinética para que las ruedas giren y se produzca el desplazamiento. En base a esta energía se puede diferenciar entre tres tipos de automóviles:
Coches convencionales
Obtienen la energía de un combustible fósil en el interior de un motor térmico convencional. Estos combustibles son primordialmente derivados del petróleo: gasolina y diésel.
Coches híbridos
Tienen un doble motor, de combustión interna y eléctrico. Son coches que utilizan el motor eléctrico pero disponen de un motor convencional para complementar las carencias, de potencia y de autonomía, del motor eléctrico, para conseguir unas prestaciones similares a las de un coche convencional
Coches eléctricos
Se alimentan completamente de energía eléctrica que pueden almacenar según diferentes dispositivos, aunque parece que el empleo de baterías es el que más proyección tiene de todos.
¿Pueden considerarse los coches eléctricos ecológicos por su mayor eficiencia energética?
No hay que olvidar que aunque energéticamente sean más eficientes, estos coches no dejan de consumir energía eléctrica, cuya producción genera algún tipo de impacto, aunque sea fuera de la ciudad. Asimismo, necesitan de infraestructuras y de baterías, cuya producción y desecho también acarrea impactos ambientales. Por tanto, no pueden considerarse ecológicos.
Los coches híbridos son los coches que con unas prestaciones similares a las de los coches convencionales presentan un menor consumo energético.
En el consumo energético de los automóviles hay que tener en cuenta tanto la fabricación como la circulación del vehículo. Es muy frecuente considerar tan solo el segundo de ellos, pero no conviene olvidar la gran cantidad de energía que requiere la fabricación del vehículo.
Los automóviles que más consumen en circulación son los convencionales, seguidos por los híbridos y por los eléctricos.
De todas maneras, no todos los coches convencionales consumen por igual. Actualmente existen en el mercado coches que van desde los 3 l/100 km hasta los que superan los 18 l/100km, es decir unos rangos de consumo de uno a seis. Las razones de estas diferencias de consumo tan abultadas son las diferencias de potencia y de peso entre unos vehículos y otros, y también la eficiencia de los motores. Es fundamental, por tanto, fijarse en el consumo en el momento de en el momento de la compra del automóvil y compararlo con otros, así como comprar el coche adecuado para las prestaciones que se necesitan.
El mantenimiento regular y adecuado de los vehículos es esencial para asegurar su eficiencia energética. Revisiones periódicas de filtros, neumáticos y sistemas de inyección de combustible contribuyen a un uso óptimo de la energía.
Por otro lado, capacitar a los conductores en técnicas de conducción eficiente es otra medida efectiva. Estas prácticas incluyen mantener una velocidad constante, utilizar el freno motor y realizar cambios de marcha a bajas revoluciones, reduciendo así el consumo de combustible y las emisiones de CO2.
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