Aunque tengamos claro qué queremos hacer y cuándo conviene dirigir nuestra atención hacia una herramienta, algunas conductas digitales pueden estar tan incorporadas a nuestra forma de trabajar que las iniciamos casi sin darnos cuenta: abrir una aplicación, consultar un aviso, cambiar de pestaña o dirigirnos hacia otra tarea.
En estos casos, puede ser útil introducir una pequeña interrupción entre el impulso y la acción. No se trata de detener continuamente nuestro trabajo, sino de disponer de algún recurso sencillo que nos permita recuperar la capacidad de decidir cuando detectamos que estamos actuando de manera automática.
¿Te suena el "zapping de atención"?
Podemos utilizar esta expresión para describir esos momentos en los que vamos saltando rápidamente entre aplicaciones, mensajes, pestañas o tareas, muchas veces sin haber decidido previamente hacer ese cambio.
Igual que hacemos zapping entre canales, nuestra atención puede ir pasando de un estímulo digital a otro. Esto también ocurre, por ejemplo, cuando mientras vemos la televisión tenemos al lado el móvil, la tablet o incluso el ordenador y pasamos de un dispositivo a otro de forma automática, casi sin darnos cuenta.
Detectar cuándo estamos entrando en esta dinámica puede ser una señal para detenernos y decidir dónde necesitamos poner realmente nuestra atención.

Dependiendo de cuándo nos demos cuenta, podemos encontrarnos en dos situaciones diferentes:
Si percibimos que estamos a punto de consultar una herramienta, cambiar de aplicación o atender algo que puede esperar, podemos introducir una pausa consciente de apenas unos segundos:
Detente // respira // decide
Realizar unas respiraciones tranquilas puede ayudarnos simplemente a crear un pequeño espacio antes de actuar. Después podemos decidir si necesitamos realizar esa acción en ese momento o si preferimos continuar con lo que estábamos haciendo.
No buscamos relajarnos ni realizar un ejercicio de respiración, sino interrumpir momentáneamente la respuesta automática para poder elegir.
Otras veces nos damos cuenta más tarde:
Y hemos perdido de vista aquello que estábamos haciendo. En ese momento podemos utilizar una secuencia algo diferente:
Detente // identifica qué estabas haciendo // aparta lo que no necesitas // concreta el siguiente paso // vuelve a la tarea
El objetivo no es reconstruir todo lo que hemos hecho ni analizar por qué nos hemos distraído, sino encontrar de nuevo un punto concreto desde el que continuar.
Encuentra tu forma de hacer la pausa
Las técnicas anteriores son formas sencillas de introducir una interrupción en una conducta automática, pero no existe una única manera de hacerlo. En algunos momentos bastarán unos segundos, en otros puede resultarnos más útil realizar una acción diferente que marque con mayor claridad esa pausa.
Podemos probar diferentes opciones
La pausa no tiene que ser siempre igual. En algunos momentos bastarán unos segundos; en otros necesitaremos una acción más clara que rompa la continuidad del automatismo.
Recuperar la decisión
Interrumpir un automatismo no significa evitar siempre la acción que íbamos a realizar. Después de detenernos podemos decidir que realmente necesitamos atenderla. La diferencia es que hemos recuperado la oportunidad de elegir dónde dirigir nuestra atención.
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