La capacidad para comprender a los que nos rodean, sentir lo que ellos sienten, "ponernos en sus zapatos", como decía Gandhi, supone una habilidad envidiable y muy útil para cualquiera de nosotros, ya que ayuda a establecer unas relaciones personales más profundas, sinceras y duraderas.

En determinados trabajos, muy relacionados con sufrir burnout, esta cualidad, al estar continuamente al servicio de otras personas, es muy valorada, y al mismo tiempo, muy peligrosa.

El problema es que ser empático, puede provocar que el profesional pueda tener más empatía y se involucre demasiado, lo que conllevará antes o después a un desgaste.

Si asumimos problemas o dolores de otros como si fueran nuestros, todo se complica, ya que es imprescindible mantener una distancia de seguridad, puesto que si no lo hacemos, el riesgo de sufrir el síndrome de estar quemado por el trabajo, u otro riesgo psicosocial, es grande.

Es sumamente complicado, pero buscar ese distanciamiento emocional nos salvará de situaciones desagradables, manteniendo siempre nuestra apuesta por la empatía.

Los factores que influyen a nivel individual para prevenir el burnout son muchos, y simplemente hemos querido exponer aquí una pequeña muestra que ha de ser completada por cada empleado, adjuntando otras variables que puedan ser de interés en su trabajo.

 

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