El control de crisis constituye el conjunto de actuaciones reactivas que se ponen en marcha cuando, a pesar de las medidas preventivas y educativas, la conducta alcanza un nivel de intensidad que compromete la seguridad y el bienestar de la persona o de quienes la rodean. Desde el Apoyo Conductual Positivo, el control de crisis no busca corregir, castigar ni suprimir la conducta, sino proteger, contener de manera ética y favorecer la desescalada emocional, garantizando siempre la dignidad, los derechos y la integridad de la persona.

El ACP concibe las crisis como un fenómeno temporal asociado a una pérdida de capacidad de autorregulación, nunca como una decisión voluntaria de desobediencia o desafío. Por ello, las actuaciones deben centrarse en ofrecer apoyo emocional y ambiental, reduciendo estímulos, evitando escaladas y permitiendo a la persona recuperar el control sin daños físicos o emocionales.

¿Qué entendemos por crisis?

Una crisis es un episodio en el que la persona experimenta una desregulación emocional y fisiológica intensa, perdiendo temporalmente la capacidad de gestionar estímulos, procesar información o actuar de manera adaptativa.
En este estado, el riesgo de daño aumenta significativamente.

Ejemplos habituales:

  • Agresiones a otros (golpes, empujones, mordiscos)
  • Autolesiones (golpearse, arañarse, pellizcarse con fuerza, impactos contra objetos)
  • Destrucción de materiales (tirar muebles, romper objetos)
  • Intentos de fuga o huidas descontroladas
  • Episodios explosivos con llanto, gritos o pánico intenso.

Las crisis no ocurren de forma repentina: suelen estar precedidas por señales tempranas que permiten intervenir antes de que la respuesta alcance un punto crítico.

Principios éticos del control de crisis

Toda intervención debe respetar una serie de principios fundamentales del ACP y del enfoque humanista:

  • Dignidad y respeto en todo momento: La persona debe sentirse acompañada, no juzgada. Se evita cualquier forma de ridiculización, burla, lenguaje agresivo o tono autoritario.
  • Intervenciones mínimamente restrictivas: Se aplicará la alternativa menos restrictiva posible que garantice la seguridad. Las actuaciones físicas se consideran último recurso.
  • Seguridad para la persona y para el profesional: Se prioriza mantener un entorno seguro, alejando objetos peligrosos, regulando el espacio y cuidando posiciones corporales que eviten riesgos.
  • Sin castigos, amenazas ni intimidación: Las consecuencias aversivas afectan negativamente a la relación, empeoran la crisis y vulneran los principios del ACP.
  • Documentación y análisis posterior obligatorio: Toda crisis debe registrarse, analizarse e incorporarse al PACP para ajustar apoyos y evitar nuevos episodios.

Fases de la crisis y cómo actuar

El manejo de crisis se basa en reconocer las fases del ciclo de desregulación. Cada fase requiere intervenciones específicas.

Fase 1: Señales de activación (precrisis)

La persona muestra signos de malestar creciente: inquietud, cambios en la postura, respiración acelerada, tono elevado, movimientos repetitivos, caminar rápido, evitación de contacto visual.

Qué hacer (desescalar):

  • Reducir demandas ("hacemos una pausa").
  • Ofrecer opciones sencillas ("¿prefieres esto o esto?").
  • Usar tono calmado y frases cortas.
  • Guiar hacia una habilidad de afrontamiento aprendida.
  • Permitir acceso a un espacio tranquilo.
Fase 2: Escalada

La intensidad aumenta: negación de instrucciones, gritos, oposición, gestos bruscos, irritabilidad marcada.

Qué hacer:

  • Hablar más lento y con voz suave.
  • Reducir estímulos visuales, auditivos y sociales.
  • No dar explicaciones largas.
  • Evitar confrontación ("ahora no hablamos de eso").
  • Mantener distancia segura.
Fase 3: Crisis (pico máximo)

Aparece conducta peligrosa o descontrolada: agresiones, autolesiones, destrucción, huida desorganizada.

Qué hacer:

  • Priorizar la seguridad física.
  • Retirar objetos peligrosos.
  • Mantener un espacio amplio y despejado.
  • Emplear únicamente las técnicas aprobadas por el centro y la normativa.
  • Reducir la interacción verbal al mínimo ("estoy aquí, estás seguro").

No pedir explicaciones.
No razonar.
Solo proteger.

Fase 4: Recuperación

Comienza la bajada emocional: respiración más lenta, agotamiento, llanto, mirada baja.

Qué hacer:

  • Proporcionar calma y presencia.
  • Evitar preguntas o reproches.
  • Ofrecer agua, música suave o un objeto de regulación.
  • Permitir tiempo y espacio para reorganizarse.
Fase 5: Restablecimiento

La persona vuelve a un estado basal: mayor atención, lenguaje más claro, disposición a colaborar.

Qué hacer:

  • Revisar lo sucedido de forma adaptada, sin culpabilizar.
  • Reforzar el uso de cualquier habilidad alternativa aplicada.
  • Ajustar el PACP.
  • Revisar desencadenantes y apoyos necesarios.

Protocolo de control de crisis

Todo recurso residencial debe contar con un protocolo formal que incluya:

Criterios de activación

Cuando se considera que una situación requiere aplicación del protocolo (grado de intensidad, riesgo, señales previas).

Roles del equipo
  • Responsable de contención emocional.
  • Responsable de seguridad ambiental.
  • Profesional de apoyo externo o relevo.
Técnicas permitidas

Técnicas de desescalada, comunicación calmada, retirada de estímulos, orientación espacial, acompañamiento físico mínimo.

Procedimientos de seguridad
  • Protección del entorno.
  • Posiciones corporales seguras.
  • Evitar bloqueos físicos innecesarios.
  • Criterios de intervención física legal y mínima.
Documentación obligatoria

Registro detallado de la crisis:

  • Fase
  • Duración
  • Desencadenantes
  • Intervenciones aplicadas
  • Resultados
  • Daños o riesgos
  • Aprendizajes para el plan.
Revisión post-crisis

Sesiones de equipo para analizar fallos, proteger la estabilidad emocional de los profesionales y mejorar la prevención.

Medidas de contención: un punto crítico

Las medidas de contención son una de las intervenciones más delicadas, con mayor impacto físico, emocional, ético y jurídico sobre la persona. Por ello, el Apoyo Conductual Positivo las considera un último y excepcional recurso, solo justificable si existe un riesgo cierto, grave e inminente para la integridad de la persona o de terceros, y siempre dentro de estrictas garantías legales.

La Instrucción 1/2022 de la Fiscalía General del Estado refuerza esta perspectiva: las contenciones deben utilizarse con "cautela y excepcionalidad", y únicamente cuando lo indique una valoración individual basada en una necesidad clínica y de seguridad.

La Instrucción establece principios claros:

  • Cuidado
  • Excepcionalidad
  • Necesidad (con prescripción facultativa)
  • Proporcionalidad
  • Provisionalidad
  • Respeto a la dignidad

La Instrucción define como medios de contención mecánicos aquellos que limitan la libertad de movimientos mediante sujeciones aplicadas al cuerpo o junto a él, de las que la persona no puede liberarse fácilmente. Incluye cinturones, muñequeras, barandillas usadas como sujeción, dispositivos de inmovilización, etc.

También regula las contenciones farmacológicas cuando se aplican con finalidad de control conductual y no estrictamente terapéutica.

El uso de contenciones constituye una restricción de derechos fundamentales, y por ello debe regirse por los principios constitucionales de necesidad, proporcionalidad y respeto a la dignidad.

Fundamentos éticos y de derechos humanos aplicados al ACP

La instrucción coincide plenamente con los principios del ACP, que también se fundamenta en los derechos recogidos en la Convención de la ONU sobre Discapacidad.

Los elementos éticos clave son:

  • Dignidad y respeto en todo momento: La instrucción remarca que cualquier práctica coercitiva afecta a la dignidad, la libertad y la integridad de la persona, por lo que deben extremarse las garantías.
  • Excepcionalidad y última opción: La contención solo puede utilizarse cuando la conducta suponga un riesgo real e inmediato y no exista alternativa menos restrictiva. El ACP añade que un uso frecuente indica fallos en prevención, evaluación funcional o diseño de apoyos.
  • Proporcionalidad y necesidad: Debe aplicarse la medida mínimamente restrictiva que permita resolver el riesgo. La instrucción exige una prescripción facultativa, excepto en emergencias extremas.
  • Provisionalidad y duración mínima imprescindible: Las contenciones deben revisarse continuamente y retirarse en cuanto desaparezca el riesgo.
  • Formación obligatoria del personal: Toda intervención debe ser realizada por personal formado, acreditado y autorizado.
    El ACP añade: formados en prevención y en técnicas no restrictivas, no solo en procedimientos físicos.
  • Documentación exhaustiva: La instrucción establece un registro obligatorio de:
    • Motivo
    • Alternativa intentada
    • Tipo de contención
    • Duración
    • Profesionales presentes
    • Resultado y revisión posterior.
      Esto coincide con el ACP: toda contención exige análisis funcional posterior.

Requisitos para el uso de contenciones

La instrucción exige un marco muy estricto:

  • Valoración individual: Debe documentarse el riesgo inminente y la necesidad de la medida.
  • Prescripción facultativa:
    • Regla general: las contenciones mecánicas/farmacológicas deben estar prescritas por un médico.
    • Excepción: en emergencias, pueden aplicarse temporalmente, con prescripción lo antes posible. (La instrucción contempla esta posibilidad).
  • Supervisión permanente: La persona no puede quedar desatendida. Debe vigilarse el bienestar físico, la respiración, la circulación y el nivel de conciencia.
  • Registro documental obligatorio: Incluye: motivo, alternativas previas, profesional responsable, tiempo de aplicación, revisiones, retirada y análisis posterior.
  • Notificación y control. El Ministerio Fiscal supervisará periódicamente los registros para prevenir abusos.

Contenciones en el ACP

El ACP establece que:

"Una contención indica que el entorno no ha conseguido prevenir, enseñar habilidades o proporcionar apoyos adecuados."

Por tanto, después de cada contención deben revisarse:

  • Hipótesis funcionales
  • Condiciones del entorno
  • Apoyos sensoriales
  • Predictibilidad
  • Habilidades alternativas
  • Relación entre personal y persona
  • Procedimientos preventivos
Ver Actividad Control de crisis
 

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