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Curso de Prevención de Riesgos Psicosociales

TEMA 3. El estrés y la personalidad. Fases del estrés. Consecuencias del estrés. Estrés y nuevas tecnologías.



EL ESTRÉS Y LA PERSONALIDAD.

    Diversas investigaciones han concluido que ciertas características de algunas personas influyen en la generación de estrés.

    Esto no quiere decir que el sólo hecho de tener una serie de características personales determinadas desencadenen por sí mismas el estrés, sino que aumenta la vulnerabilidad de esos sujetos para que cuando se den unas determinadas situaciones o demandas, el sujeto tenga más probabilidades de sufrir una situación de estrés.

    Nos encontramos en un proceso en el cual la actuación de estas características en la generación del estrés proviene de la descompensación, desequilibrio o incongruencia entre lo que exteriormente es demandado u ofrecido y lo que los individuos necesitan, desean o son capaces de hacer.

    Hemos de tener presente que esas características están afectadas por una gran variabilidad interindividual e, incluso, también son variables en un mismo individuo a lo largo de su historia personal.

                                               

    Queremos comentar en aquellas que se ha constatado que tienen algún tipo de relación en la generación del estrés.

    Entre estas características personales existen ciertos aspectos de la personalidad que hacen a las personas más vulnerables al estrés:

  • Personalidad tipo A: Hace referencia a una tipología de personalidad característica que se manifiesta en ciertos individuos muy motivados por alcanzar la perfección y por el logro de metas elevadas, una implicación muy profunda con su profesión considerada casi lo más importante de su vida, que lleva al desarrollo de grandes esfuerzos, a una tensión constante, a una incapacidad de relajarse y a una preocupación constante por el tiempo, o mejor dicho, la falta del mismo.

    Estos sujetos son activos, enérgicos, competitivos, ambiciosos, agresivos, impacientes y diligentes.

    Como podemos ver, no se trata de un rasgo estático de personalidad, sino de un estilo de comportamiento con el que las personas responden habitualmente ante las situaciones y circunstancias que les rodean.

    Se trata de un condicionante que hace al sujeto más sensible al estrés.

  • Dependencia: Los individuos poco independientes toleran mejor un estilo de mando autoritario, estricto, y un ambiente laboral muy normalizado y burocratizado.

    Las complicaciones llegan cuando deben tomar decisiones o ante cualquier tipo de incertidumbre y ambigüedad.

                                                   

    Como aspectos positivos diremos que tienen más facilidad para delimitar el ámbito laboral del extra laboral y, por lo tanto, les permite abstraerse mejor de la posible problemática en su ámbito laboral.

  • Ansiedad: Si un individuo tiene ansiedad, sus opciones de relacionarse con problemas o conflictos, aumenta.
  • Introversión: Si se presente un problema, las personas introvertidas reaccionan más intensamente que los extrovertidos, ya que son menos receptivos al apoyo social.
  • Rigidez: La rigidez está muy unida a un mayor nivel de conflicto y de reacciones desadaptadas, especialmente en situaciones que implican un cambio y que requieren un esfuerzo adaptativo, al contrario que las personas flexibles.
  • La formación, las destrezas y conocimientos adquiridos, la experiencia y la capacidad: Influyen mucho como fuente de estrés, por la posible incongruencia que se puede dar entre la posición ocupada, el trabajo desempeñado y la capacidad o capacitación del trabajador. Así, la posición ocupada puede requerir de capacidades y conocimientos superiores al nivel de preparación de la persona, o bien al contrario, la capacidad de la persona puede estar por encima de lo que requiere el puesto que ocupa y ser esto una fuente de frustración e insatisfacción.
  • Mala salud, malos hábitos: Suponen una barrera para enfrentarse a los problemas de trabajo.

                                           

    Hay otros elementos considerados como posibles estresores, con un carácter más activo, ya que actúan como demandas de la persona en la medida que modulan las intenciones y las conductas del individuo, el grado de auto exigencia, o lo que el individuo exige al entorno.

  • Las necesidades del individuo: Necesidad de contacto social, de intimidad, de reconocimiento personal, de autorrealización...
  • Las aspiraciones: Deseos de logro personal, de alcanzar un determinado estatus, de dominar y controlar el trabajo...
  • Las expectativas: Esperanzas que el individuo tiene de obtener de su trabajo ciertos beneficios personales, sociales...
  • Los valores: La adhesión al principio de autoridad, importancia del trabajo o del status...

    El estrés es generado de manera primordial por estas características personales debido a una descompensación o a una deficiente correspondencia entre la capacidad o la habilidad del individuo y las expectativas o aspiraciones de ese individuo.

    Aun así, consideramos que es más adecuado analizar la dinámica que se da en el estrés a partir de la interrelación y la comparación que se establece entre las demandas del trabajo y las características de la persona.

                                           

    De forma habitual, en esta transacción entre los dos grupos de estresores se le da más importancia a las demanda del trabajo, pero consideramos que es más adecuado hablar de desajuste entre persona y ámbito laboral, teniendo en cuenta que las características de la personas antes mencionadas no tienen un carácter estático y reactivo con respecto a las demandas del entorno, sino que las expectativas, deseos y necesidades de la persona tienen un efecto dinámico y activo en la relación con el entorno laboral y, en último término en la generación del estrés.

    No somos máquinas por lo que la interrelación que se da entre las demandas del trabajo y las características de la persona no es de carácter automático ni es una comparación de carácter objetivo, sino que está mediatizada por la particular percepción que el individuo tiene de ella y, por lo tanto, es influenciada por aspectos subjetivos.

    Es muy importante recalcar la idea de que la generación del estrés la significación e incluso la existencia de una posible situación de desajuste o desequilibrio proviene de la apreciación que el sujeto haga de esa situación.

    Por esto en la generación del estrés es muy importante comprender como el sujeto experimenta sus necesidades, deseos y expectativas en relación con lo que el entorno ofrece o demanda.



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