La energía solar La energía solar fotovoltaica está basada en la aplicación del denominado efecto fotovoltaico, que se produce al incidir la luz sobre unos materiales denominados semiconductores, de tal modo que se genera un flujo de electrones en el interior del material, y, en condiciones adecuadas, una diferencia de potencial que puede ser aprovechada. La electricidad obtenida puede usarse de manera directa o bien ser almacenada en acumuladores para usarla en horas nocturnas o cuando sea necesaria, siendo posible también inyectar la electricidad sobrante a la red, obteniendo con ello un importante beneficio. Un sistema fotovoltaico es el conjunto de elementos capaces de realizar el suministro de electricidad para cubrir las necesidades planteadas a partir de la energía del sol. Un sistema fotovoltaico en principio está formado por los siguientes elementos: Subsistema de captación: Compuesto principalmente por los módulos fotovoltaicos, que transforman la radiación solar en electricidad. Subsistema de almacenamiento: Almacena la energía para permitir utilizarla en los momentos en los que no existe suficiente producción energética por parte del sistema de captación. Subsistema de regulación: Regula la entrada de energía procedente del campo de captación dentro de la instalación. Subsistema de adaptación de corriente: Adapta las características de la energía a las demandas por las aplicaciones. Otros equipamientos: Como el cableado o los sistemas de protección, y por supuesto, los elementos de consumo de la energía obtenida, denominados también cargas. Otros elementos de producción de electricidad: Aerogenerador: Transforma el viento en electricidad. Necesitará al igual que los paneles un sistema de regulación con la misma finalidad