Cuando se produce un conflicto, las partes implicadas desean fundamentalmente dos cosas, ambas contradictorias:

  • Conservar la relación que mantienen entre ellos
  • Defender sus propios intereses

No llegar a una resolución apropiada del conflicto puede implicar la no consecución de alguno o de ambos deseos: se pueden conseguir el interés defendido pero perder la relación con la otra parte, puede conservarse la relación pero a expensas de la consecución del interés propio, o se pueden perder ambas cosas.

Continuos del afrontamiento

En esta dinámica que se produce al intentar alcanzar ambos deseos, las personas solemos utilizar lo que se conoce como "estilos de afrontamiento". Estos estilos se presentan como la tendencia personal de enfrentarse al conflicto, y tienen un componente tanto cultural y social (normas del centro educativo, clima escolar y de aula, rol social de cada implicado) como psicológico de cada individuo (autoestima, experiencias previas de afrontamiento de conflictos), siendo éste último el más importante.

Los estilos de afrontamiento se distribuyen en un doble continuo entre el espectro vertical "preocupación por uno mismo" y horizontal "preocupación por la otra persona". La preocupación por uno mismo respondería al deseo de defender los propios intereses, y la preocupación por los otros a conservar la relación personal con la otra parte.

Estilos de afrontamiento - 2

Estilos de afrontamiento

No existen estilos de afrontamiento puros, pero cada persona tiende a utilizar uno por encima del resto. Identificar qué estilo suele ser prevalente en la conducta de cada parte puede darnos una idea de cómo se va a desarrollar el proceso de resolución de conflictos y cómo poder adelantarnos al comportamiento de cada parte.

Estilos de afrontamiento - 2

Competir

Busca satisfacer los propios intereses a expensas de los intereses del otro. Para ello, impone sus intereses sobre la otra parte y no está dispuesto a ceder, viendo la resolución del conflicto con el enfoque clásico de "ganar o perder". En este enfoque no importa tanto la relación con la otra parte como la satisfacción de los propios deseos, por lo que no se suele resolver satisfactoriamente el conflicto ya que la relación entre las partes suele deteriorarse notablemente o incluso romperse.

Evadir

Busca evitar el conflicto mediante la retirada o la indiferencia. No existen deseo de implicarse en la resolución del mismo, sino de esperar a que éste se disuelva. Suele ocurrir cuando no hay deseos de satisfacer sus deseos ni los ajenos, ni de conservar la relación con la otra parte. El conflicto, por tanto, suele quedar latente. Este estilo evitativo suele aparecer cuando se niega el problema por alguna de las partes o cuando la misma considera que los costes del conflicto o de su resolución se perciben como demasiado altos.

Acomodar

En este estilo prima la relación con la otra parte y se deja en segundo plano los intereses propios. Quien utiliza un estilo acomodativo cede en sus deseos para no hacer peligrar la relación con la otra parte, sea por los motivos que sea (autoestima, inseguridad,...). Podríamos decir que ésta es otra manera de evitar un conflicto, ya que no se está dispuesto a afrontarlo para defender sus intereses.

Comprometer

En este estilo se busca la satisfacción de las necesidades de todas las partes, pero de manera que cada una deba ceder en algunos aspectos para llegar a una solución en la que nadie salga perdiendo más que la otra. En otras palabras, se busca "repartir" los beneficios o llegar a un "punto medio". Se pretende conservar la relación, pero se pierde la oportunidad de optimizar los beneficios.

Colaborar

Busca resolver el conflicto de modo que se satisfagan lo máximo posible los intereses y se mantenga e incluso fortalezca la relación entre las partes. En este estilo colaborativo, existe una preocupación bidireccional por el otro y por encontrar una solución en la que todos salgan beneficiados y nadie termine cediendo o perdiendo. Suele ser un proceso más largo, pero existe mayor expectativa de resolución del conflicto.

Como se puede adivinar, no todos los estilos tienen el mismo grado de efectividad. El más efectivo es el colaborativo, mientras que en segundo lugar (efectividad moderada) se sitúan los estilos acomodativo y de compromiso. Por último, como menos efectivos, se encuentran la evitación y la competitividad.

Utilidad de los estilos

Tal y como se ha mencionado, no existen estilos de afrontamiento puros, sólo tendencias primarias fruto de factores culturales, sociales y personales.

Además, aunque podemos afirmar en términos generales que en el binomio "intereses-relación" el mejor estilo es el colaborativo, es cierto que la situación o el contexto no siempre da lugar a utilizar dicho estilo. En la tabla posterior se presentan conveniencia/riesgos de utilizar cada uno de los estilos de afrontamiento:

Estilos de afrontamiento - 3

Por último, ante un conflicto, el tipo de estilo que utiliza una persona puede indicar qué aspecto tendremos que trabajar con él/ella para guiarla hacia un estilo más comprometido:

  • Estilo competitivo: potenciar la empatía
  • Estilo evitativo y acomodativo: aumentar la asertividadLa asertividad suele definirse como la capacidad de expresar opiniones, sentimientos y reclamar los propios derechos, en el momento adecuado, sin ansiedad excesiva, y de una manera que no afecte a los derechos de los demás (Psicopedia).
  • Estilo colaborativo: trabajar también la asertividad, en especial cuando prima la obligación de la persona de agradar
Ver Actividad Los cinco estilos
Estilos de afrontamiento de los conflictos
 

Esta píldora formativa está extraída del Curso online de Resolución de Conflictos en la Escuela: la Mediación Escolar.

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