Una persona con depresión suele tener más pensamientos negativos e irracionales. Por ejemplo, supongamos que una persona está deprimida y se siente acomplejada por el peso que ha ganado desde entonces. Sale a la calle y se obsesiona porque siente que la están mirando a ella y que la miran por su supuesto sobrepeso. Esto sería considerado un pensamiento irracional. Está afectado por diversas creencias negativas que una persona tiene sobre sí misma.

Las creencias y pensamientos irracionales son creencias basadas en sesgos, es decir, una manera superficial de analizar la realidad e incompleta. Suelen ser creencias totalmente alejadas de la realidad, ya que se detienen solo en las dificultades y no valoran sus aspectos positivos, o simplemente no tienen en cuenta todos los factores.
Son creencias del estilo "Nadie me va a querer nunca", "Seguro que se van a meter conmigo", "La gente es cruel", "Caigo mal a la gente", "Soy gordo e inútil", etc.

 

Análisis de creencias y pensamientos irracionales
Imagen: https://www.flickr.com/photos/sobizarreshots/

¿Cómo poner en reflejo estas creencias y pensamientos irracionales? Se sugiere llevar a cabo el siguiente procedimiento:

1-Busca un bloc de notas

Coge un bloc o una libreta y escribe todos los pensamientos que estén pasando por tu cabeza. Piensa sobre tus creencias, sobre ti mismo, qué es lo que piensas sobre ti y sobre el entorno. Escribe qué sientes que el entorno piensa de ti.

2-Analizar la evidencia de esos pensamientos

Hay que someter a debate todos esos pensamientos que has escrito. Haz preguntas como las siguientes: ¿Qué evidencias tengo acerca de que lo que estoy pensando es cierto? ¿Tengo alguna prueba de ello? ¿Estoy generalizando a partir de algunos hechos aislados? ¿Existen otras posibles alternativas? ¿Cuáles son? Muchos pensamientos no pasarán el filtro de la evidencia, pero otros quizás sí. Para ello pasaríamos a la siguiente etapa.

3-Gravedad de los pensamientos

Vamos a suponer que estos pensamientos son ciertos. Es el momento de analizar la gravedad de estos. Para ello, nos haremos preguntas como las siguientes: ¿Cómo de grave es? ¿Realmente es tan grave como pienso? ¿A cuántas áreas de mi vida afectarán las consecuencias? ¿Les ha ocurrido a otras personas? ¿Han sobrevivido? Una vez realizado este análisis, es posible que se llegue a la conclusión de que esas creencias y pensamientos que tenemos no son tan graves y que podemos seguir haciendo nuestra vida y luchar por alcanzar nuestras metas.

4-Utilidad de los pensamientos

Vamos a suponer que esos pensamientos sí son graves. Pero ¿de qué nos sirve pensarlos? ¿nos va a solucionar algo en la vida pensar en todo eso, o solo hace que nos sintamos mal? ¿cómo puedo afrontar esos pensamientos y quién puede ayudarme? Debemos poner solución a esos pensamientos si son relacionados con problemas reales y graves. Si no, nos afectarán y terminaremos cayendo en la depresión.

 

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