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Curso de Creación de Empresas

Emprendedores, factores personales, familiares, sociales y educativos.

    “Cada proyecto concretado es un autorretrato de la persona que lo hizo”. Anónimo.

      Es evidente que un emprendedor no aparece de la noche a la mañana, por lo que se puede ir modelando desde que nace. Las influencias que recibe diariamente ayudarán a conseguir que esa persona tenga más probabilidades de tener las características de un nuevo empresario, y finalmente lo sea. Independientemente de esto, factores relacionados con la personalidad, la familia, el ambiente educativo y social influyen en la definición de cómo es una persona. En la actualidad un empresario no solamente ha de saber unos conocimientos técnicos y específicos en un determinado sector, es preciso que tenga una serie de habilidades directivas que le ayuden a sacar su proyecto adelante.

                                

    Muchos factores son voluntarios y otros involuntarios, por lo que es necesario, no solamente con la idea de que en un futuro esa persona sea empresario, si no por su propio bien, que reciba una serie de conocimientos, consejos, recomendaciones, etc. a lo largo de su vida y en todos los frentes, no solamente en el educativo.



Factores personales:

    En la mayor parte de los emprendedores vamos a encontrar una serie de factores personales comunes, que han sido determinantes para definir su carácter y que tienen mucho que ver con la infancia y juventud. Los factores personales los vamos adquiriendo inconscientemente mediante todo aquello que vivimos. También vemos como determinantes los factores familiares, no es lo mismo crecer en un tipo de familia que en otra. Otro de los factores claves es el social, relacionado con las personas que no son familiares que nos rodean, la clase social, dónde vivimos, etc. Para finalizar vemos a la educación como otro punto interesante a tratar al hablar de la personalidad. Es obvio que no se puede generalizar, pero si acercarnos a un modelo donde la personalidad de un individuo se asemeje a las características comunes de muchos emprendedores.

                           



El trabajo.

    Si hiciéramos un estudio incluyendo a todos los emprendedores posibles, el resultado daría seguramente una cualidad común, todos son muy trabajadores. Centran la mayor parte de sus esfuerzos en su sueño, en su proyecto, en su empresa, dejando en algunas ocasiones otros ámbitos de su vida, familia, amigos, ocio, un poco desatendidos. Se esfuerzan al máximo en su empresa y en ocasiones exigen el mismo esfuerzo a sus colaboradores, algo que no es muy adecuado. Para conseguir lo anterior suelen ser los primeros que dan ejemplo, ya que de ésta forma se ve claramente que el cabecilla confía firmemente en lo que se esta haciendo. “Hechos y no palabras” es una frase que nos puede resumir la idea emprendedor en éste campo, unido a la realización de promesas de lo que puede cumplir, nunca de lo imposible, vender humo no es muy aconsejable, ya que siempre suele acabar mal.

               

    Pero una persona no es trabajadora por su condición genética, si no por las influencias que ha recibido desde pequeño. Si a un niño le damos todo acabado y no necesita esforzarse para conseguir algo, nunca lo hará, ni de pequeño ni de mayor. En cambio ofreciendo responsabilidades, animándole a que elija entre varias opciones o utilizando la delegación conseguiremos crear un espíritu curioso y cada vez más autónomo. Al hablar de trabajo, es preciso conocer lo que significa el dinero, y sobre todo lo que cuesta ganarlo.



Iniciativa.

    Todos los días, a todas horas, en cada momento estamos eligiendo. Ponernos una camiseta u otra, éste pantalón o aquel, comprar ése pan o el otro, ir andando o en coche, quizás hoy sea mejor en bicicleta, continuamente decidimos entre varias opciones en nuestra vida diaria, ¿por qué no dar ésta opción desde pequeños? Finalmente se trata de un entrenamiento a lo largo de la vida donde vemos los aspectos positivos, los negativos y decidimos. No podemos esperar que una persona adulta a la que se lo han dado todo sepa dilucidar entre un camino u otro, por lo que es necesario promover la responsabilidad, la opción de elegir, incluso es bueno equivocarnos, porque de esta forma aprendemos.

                              

    Evidentemente si un niño que toma una decisión, falla y posteriormente recibe desprecios y burlas, nunca mas lo volverá a intentar. Hay que desterrar todo esto, animando a ser curiosos y responsables con nuestros actos. Hay que ser justos tanto en los castigos, como en las recompensas. Es necesario fomentar la iniciativa, ya que con ésta se aprenderá a tomar la decisión mas acertada desde una visión objetiva de la realidad.



Curiosidad.

    Dicen que Leonardo da Vinci fue una de las personas más curiosas que ha existido, pinto, escultor, ingeniero, filosofo, escritor, inventor… siempre tenia preguntas a las que intentaba dar respuesta. Podríamos decir que un emprendedor tiene ese espíritu curioso de forma general, centrando parte de él en el ámbito empresarial. Descubrir cómo satisfacer nuevas necesidades de las personas, conocer las tendencias de los clientes, o mejorar de alguna manera la forma de trabajo que hasta ese momento estaba instaurada se convierten en retos continuos a los que muchos de los nuevos empresarios están dispuestos a dar respuesta. Su afán por aprender no tiene fin, y cada vez con más asiduidad gracias a las nuevas tecnologías, entre otras cosas, reciben información desde diferentes puntos de vista, obteniendo de ésta forma una visión global de la realidad. “Nadie nació aprendido”, y si en el pasado para obtener un buen puesto de trabajo era obligatorio recibir conocimientos durante una época de nuestras vidas, en la actualidad, esa época inicial se amplía a toda nuestra existencia, premiando a los que están dispuestos a esforzarse para conseguirlo. Ningún emprendedor que se precie puede estancarse en sus conocimientos ya que estaría abocado al fracaso a medio o largo plazo.

                                                              

    Rodearnos de personas que aporten cosas interesantes es una forma muy aconsejable de tener nuevas visiones de sobre la realidad, así como los consejos de gente con experiencia y que nos pueden ayudar a tomar decisiones importantes posteriormente. No nos cansaremos de repetir que escuchar mucho, hablar poco y preguntar lo justo, es una de las técnicas más sencillas y completas para recopilar información y aprender cosas nuevas.



Sonrisas y fidelidad.

    Tener una imagen simpática con la sonrisa siempre presente ayuda en general a tratar con las personas, tanto en el ámbito laboral como personal. Es cierto que en muchos casos es necesaria la seriedad, pero esto no impide una actitud positiva y abierta, que nos ayudará a mejorar la situación y alcanzar los objetivos, relativizando momentos de tensión.

    Es conveniente que todos los colaboradores en el proyecto conozcan la forma de trabajo que se aplica en la empresa, y en la cual todo el mundo se basara para tomar decisiones, plantear conflictos, y evitar malas interpretaciones o actuaciones. Para ello es clave la palabra del emprendedor cuando promete algo o adquiere compromisos tanto con los trabajadores, como con los proveedores o clientes.    

    Si desde la cabeza visible de la organización no se cumple, será muy difícil que los demás lo hagan. La fidelidad se gana con actuaciones que son valoradas positivamente por la gente que nos rodea, ya que si el de arriba no cree en sus objetivos ni ideales, difícilmente puede conseguir una implicación de los demás en los mismos.

                             



Disciplina.

    Ser empresario no consiste en tener una buena idea y congratularnos por la misma. Hay que constituir un proyecto a largo plazo y saber como alcanzar el éxito paso a paso. Para ello es indispensable la tenacidad y constancia en el trabajo, mezcladas con una dosis de sacrificio muy elevada, muchas veces apartando el tiempo de ocio o de otro tipo para centrarnos en la empresa que hemos creado. Este espíritu no se consigue de un día para otro, si no que se puede ir adquiriendo desde la niñez, ofreciendo pequeñas responsabilidades en la vida diaria, y evitando la sobreprotección que tanto se da en la actualidad. En momentos de debilidad y problemas, ser conscientes de que hay que seguir una disciplina que se basa en la confianza ciega en lo que hacemos, nos ayudará a conseguir las finalidades establecidas.

                             

EMPRENDEDORES, FACTORES PERSONALES.


Visión global.

    Alguien que comienza y encabeza un nuevo proyecto empresarial, ha de tener ante todo una visión muy amplia de la situación actual y futura. No puede pensar únicamente en ganar dinero y olvidarse de lo demás, ya que seguramente al final lo que haga es perder todo. Partiendo de una idea novedosa, que sea capaz de cubrir una necesidad que se encuentra huérfana en el mercado, ha de seguir una serie de pasos y tener la frialdad necesaria para conseguir que todo vaya por buen camino. Normalmente el emprendedor dominará una parte importante de la empresa, pero no toda, por lo que necesitará rodearse de personas preparadas en diversos ámbitos que cubran sus carencias. Es clave que sea él quien mantenga la percepción global de la situación presente y futura, ya que las decisiones han de tomarse teniendo en cuenta de donde venimos y hacia donde vamos, de una forma visionaria. Esto lo puede conseguir indicando por escrito actuaciones que se llevan a cabo en la organización procediendo posteriormente a la autocrítica. También es esencial establecer planes mensuales y anuales donde indicaremos lo que hay que hacer, teniendo siempre presentes los objetivos a corto, medio y largo plazo. Son técnicas muy sencillas que pueden dar unos resultados óptimos, evitando por otro lado dudas y situaciones desagradables.

                              



Factores familiares.

    Es evidente que el hecho de nacer en una familia con posibilidades económicas no es lo mismo que formar parte de otra cuyas penurias relacionadas con el dinero son elevadas. Son muchos los factores familiares que inconscientemente influyen en nosotros, como el número de hermanos que tenemos, qué puesto ocupamos entre los mismos, etc. no tiene nada que ver una persona que ha sido sobreprotegida, a otra que por diversas circunstancias ha tenido que buscarse la vida desde niño.

                         

    De forma general, estas influencias permiten que poco a poco y en determinadas situaciones, se vaya creando un espíritu emprendedor en la persona desde que tiene pocos años de edad. Es evidente que la mejor forma de aprender es hacer uno mismo las cosas, y en éste caso no es una excepción, por lo que conviene animar a los niños a ir investigando, probando, intentando hacer por si mismo ciertos trabajos u obligaciones que por otro lado son evitados a los niños sobreprotegidos. Pero esto ha de realizarse correctamente respetando una serie de puntos esenciales que vamos a exponer a continuación:



La responsabilidad.

    Poner la mesa todos los días, hacer la cama, recoger la habitación una vez a la semana y otra serie de actividades que pueden hacer los niños ayudan, desde una edad muy temprana, a conseguir que esa persona este acostumbrada a asumir responsabilidades, por lo que no supondrá algo especial y desconocido cuando en edad adulta, y como posible emprendedor, tenga que asumir la responsabilidad de todo un proyecto, con lo que ello conlleva.

                          



Corregir y no criticar.

    A cualquier niño es preciso reñirle e incluso castigarle cuando realiza una acción incorrecta, como puede ser insultar a alguien o romper algún objeto. Pero esto nunca ha de hacerse ante una actuación considerada como un aprendizaje, no se le puede reñir a alguien por hacer mal la cama, hay que corregirle y animarle para que la próxima vez la haga bien. Es preciso no abroncar a un niño sin razón, y evitar a toda costa repetir o nombrar la palabra fracaso, eso no existe en la niñez.

                           



Acción-reacción.

    Utilizando juegos como excusas, la mejor forma de aprender es fallar, por lo que hay que animar a los niños a intentar cosas por diversos caminos hasta que ellos mismos y por sus propios medios, se den cuenta de cual es el más conveniente.

                                



Elegir.

    Una de las formas más comunes de sobreprotección es elegir por nuestros hijos. Si vemos que están dudando no podemos aguantar más y al final optamos por una de las opciones, evitando la posibilidad de que poco a poco el pequeño se acostumbre a elegir uno u otro camino, animando así a que aprenda de los errores y poder reforzarle los aciertos.



Ayudas.

    Es normal que para animar a un niño a hacer una cosa se le ofrezcan ayudas, por lo que se acostumbrará a saber que si realiza una actuación que no le gusta mucho, recibirá un incentivo. Pero ante todo hay que procurar que éste empujoncito sea sobre todo verbal, en forma de ánimo, ya que no es conveniente entrar en la vorágine de los premios. Poco a poco éstos incentivos irán desapareciendo, pero el futuro emprendedor ya tendrá la base para buscar por si mismo, incentivos que le animen a realizar diversas actuaciones y trabajos.

                                       



El dinero.

    Uno de los aspectos más importantes desde que nacemos es tener constancia del valor del dinero y de su repercusión en nuestras vidas. Es preciso que el niño o el joven no reciban dinero por inercia, si no que perciba la triple relación entre ganar, gastar y ahorrar. Para conseguir todo esto, los padres son claves y responsables de evitar que se cree a una persona consentida y posiblemente muy dependiente de la familia cuando sea mayor.



El ejemplo en casa.

    Podemos encontrar dos tipos claros en éste punto del tema. Por un lado hijos de empresarios o gerentes que siguen los pasos de sus padres. Su espíritu emprendedor suele ser inferior al de sus predecesores, simplemente siguen un camino ya marcado. Por otra parte nos encontramos a personas que han visto como sus padres han trabajado durante toda su vida por un sueldo no muy elevado, y han mantenido a la familia con grandes sacrificios. Partiendo de ésta base veremos cómo el emprendedor se centra en una serie de valores que nunca perderá de vista.

Trabajo.

    Si una persona durante la niñez vez el esfuerzo laboral que se hace en su casa, es probable que siga el ejemplo, por lo que es un valor muy interesante para ser inculcado.

                                   

Solidaridad.

    Ser capaz desde pequeño de ver objetivamente las desigualdades sociales, y ser conciente de ellas, puede modelar a alguien que mantenga ese contacto con los mas necesitados desde siempre.

                                 

Sinceridad.

    Para confiar en alguien es preciso ver que siempre dice la verdad y se trata de una persona honesta e integra. Si no lo hace, nadie querrá colaborar con él y eso a la larga evita la creación de cualquier tipo de empresa.

Caballerosidad.

    Aunque ha perdido mucha fuerza y ahora todo se hace mediante contratos firmados y multitud de cláusulas, potenciar en un niño el valor de la palabra es esencial para su desarrollo. Lo padres han de inculcar éste valor de cumplir lo que se dice o promete, para bien o para mal.

 

Lealtad.

    Cuando las cosas van bien, es fácil, pero ¿Cuándo van mal?, ahí se demuestra que las personas validas que han apostado por un proyecto son serias e incluso en los malos momentos están dispuestas a poner la carne en el asador y echar el resto para conseguir que la situación mejore. Conseguir que un niño entienda, valore y apoye la lealtad a la familia o a los amigos es esencial para llegar a ser alguien respetable.



El dinero y la familia.

    Como hemos indicado al principio del presente apartado la situación no es la misma para una persona que proviene de una familia con recursos económicos solventes, que otra cuya situación dineraria familiar no es muy boyante y están acostumbrados al sacrificio y a llegar difícilmente a fin de mes. Según las estadísticas, las opciones de convertirse en emprendedor de una persona que proviene de una familia acomodada, que le puede proporcionar una vida resuelta, son mucho menores que otra persona cuyas circunstancias son más desfavorables y una de las pocas opciones que tiene para triunfar es crean su propia empresa y hacer que funcione.

                                               

    Hay dos factores muy interesantes en éste apartado, por un lado la costumbre que tiene el emprendedor de pasar por situaciones difíciles económicamente, hace que no suponga para un problema para él pasar unos años de sacrificio apostando de manera decidida por la nueva empresa. Por otro lado su facilidad para mantener los pies en el suelo, conocedor de su procedencia, es mayor, ya que en su recuerdo siempre encuentran situaciones difíciles que han pasado con su familia, y eso ayuda a que el éxito no les suba a la cabeza.

    La falta de apoyo económico familia puede ser la causa de una necesidad de mejora continua por parte del emprendedor, cuyo espíritu se mantendrá en el tiempo, incluso después de haber triunfado con su empresa. La superación continua será una de sus premisas durante toda la vida, independientemente de la situación en la que se encuentren.

    Si un niño ve cómo para conseguir sus propósitos, sus hermanos y demás familiares, mienten, roban, amenazan, no teniendo ningún escrúpulo en hacer cualquier cosa para conseguir sus fines, la tendencia será en imitarles y hacer lo mismo. Pero en cambio si en ésa familia se promueve la honradez, el niño futuro emprendedor, tendrá muchas opciones de seguir ese camino y ser una persona digna e integra.

                         



Entre padres y hermanos.

    La posesión por parte de los progenitores de estudios importantes o una posición social elevada y respetable, unida a la tranquilidad económica que les han aportado años de trabajo, genera en los hijos un espíritu emprendedor descafeinado, ya que el conservadurismo será más acuciante, evitando aventuras arriesgadas que pueden quitarle prestigio profesional y familiar al precursor. La tendencia en estos casos será dotar a los hijos de unos estudios preferentes en los mejores colegios y universidades, para que posteriormente sean la cara visible de alguno de los proyectos empresariales de la familia. Siempre protegidos, su apuesta por el riesgo es muy pequeña, ya que tienen mucho que perder y poco que ganar.

                          

    Esta preferencia por el riesgo mínimo no impide que en determinados casos se apueste por nuevos y atractivos proyectos empresariales encabezados por personas que en muchas ocasiones provienen de ambientes económicos medios o bajos. Normalmente cuando se tienen noticias de que uno o varios nuevos emprendedores tienen algo interesante, se puede llegar a un acuerdo con ellos para ser el respaldo económico que necesitan, consiguiendo así un riesgo mínimo y muchas opciones de éxito. Esta unión entre el dinero, la creatividad y las buenas ideas, ha conseguido sacar adelante empresas que sin ésta mezcla quizás nunca hubieran visto la luz.

    En relación con la influencia de los padres vemos la situación que se crea entre los hermanos. No es lo mismo ser el primogénito, que ser el quinto, y tener a cuatro hermanos o hermanas por delante de ti. Esto influye decisivamente en la configuración del carácter de la persona, ya que en todo momento se verá como, auspiciado por los padres, podemos encontrar momentos para la cooperación y la negociación, relacionados con ver la televisión, jugar a la play station, utilizar el ordenador, cómo sentarnos a la mesa, la preferencia por utilizar el baño, etc. El hermano mayor normalmente tiene la ventaja de la fortaleza física, por lo que los que vengan detrás tienen que ingeniárselas para conseguir sus fines de la mejor manera, fomentando desde esos problemas y discrepancias la asunción de riesgos, tan importantes en cualquier emprendedor. En el futuro veremos como estas personas están acostumbradas a asumir situaciones comprometidas y arriesgadas, desde una visión tranquila y controlando las tensiones, ya que para ellos es algo normal desde que son pequeños.

                           



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